12 de abril de 2011

Octavarium | Sinfonías matemáticamente perfectas


Bueno vale, el título igual es un poco exagerado. Pero tratándose de Dream Theater, no se me ocurría nada tan descriptivo.

Es maravilloso, si me permitís la palabra, como la naturaleza, el mundo, el universo en toda su majestuosidad, obedece ciegamente, al menos en gran parte, a leyes matemáticas. La gravedad, la genética, incluso la geometría de las flores puede explicarse con ecuaciones. Y por supuesto, la música.

La estrecha relación entre la música y los números va muchas veces más allá de el sonido emitido por la cuerda vibrante de una guitarra según el traste que presionemos. Los filósofos griegos ya flirteaban con la idea de que cada planeta, en su movimiento de traslación alrededor del sol, emitían cada uno una música distinta, y que todos juntos, creaban una prefecta sinfonía galáctica.

Teorías presocráticas a parte, el rock progresivo evolucionó desde los psicotrópicos años 60 hasta que, en el 1985 y muy influenciados por el emergente sonido del thrash metal, John Petrucci, John Myung y Mike Portnoy, creaban Dream Theater. Más tarde se unirían Jordan Rudess y James LaBrie, conformando la alineación que grabaría este disco.
John Myung, John Petrucci, James LaBrie, Jordan Rudess y Mike Portnoy. Total ná.

No es de extrañar, que siendo los cinco músicos precoces y, excepto LaBrie, educados en algunos de los mejores conservatorios americanos, la obsesión de Dream Theater por dotar a su música de un significado más profundo, más técnico e incluso matemático.

En 2005 se publicaba este Octavarium, octavo álbum de la banda. Ocho canciones, cada una en una clave particular representando una escala musical, sirviéndose de efectos de sonido en notas alteradas entre canciones escritas en claves de notas naturales. La gigantesca cuna de Newton de la portada, con ocho péndulos. La bola negra del billar. Un octagrama e incluso un tema con una duración múltiplo de ocho minutos. Vamos, que no se conformaron con un "por el culo te la embrocho", como habríamos hecho todos.
El concepto de ciclo, de flujo, está presente en todo el disco. La nota que abre el disco es la última que suena en la genial In the name of God, de su anterior disco Train of thought, así como la nota que cierra éste álbum.

La atmósfera sintética, rota con maestría por la batería de Portnoy nos introduce a The root of all evil (clave FA), dividida en dos partes muy claras que suponen la sexta y la séptima entrega de la Saga de los Doce Pasos, o lo que vendría a ser lo mismo, la suite (dilo conmigo Aitor, ssssssssuite) que el mismo Portnoy dedicó a los doce pasos que se proponen en Alcohólicos Anónimos para recuperarse de la addicción (adicción que el batería sufrió en sus carnes): Ready y Remove. No deja de ser una canción típica de Dream Theater: un riff metalero, James Labrie dejándose la garganta con los agudos en el estribillo y ciertos pasajes más progresivos (Jordan Ruddes se sale, como siempre).
Rudess siempre quiso ser como Nacho Cano... por eso se tiñó la perillá de blanco (toma chistaco).

The answer lies within (clave SOL), es una de las canciones más bonitas que he escuchado en mi vida. Un medio tiempo con una instrumentación soberbia. El melancólico ritmo del teclado marca el camino a seguir hasta un estribillo emocionante, que te enternece a la vez que te insufla vitalidad. Soy de la opinión de que estos tíos hacen unas baladas cojonudas (como Vacant o Goodnight kiss) y esta no iba a ser menos.

Con un rugido de guitarra, intermitente y distorsionado, como el de una bestia mecánica que despierta, comienza These walls (clave LA). Temazo imprecindible y asequible, en el que Portnoy descarga como una bestia en cada baquetazo y con un estribillo potente donde los haya.


Tic-tac-tic-tac-tic-tac... I walk beside you (clave SI) es probablemente el tema menos progresivo en la historia de la banda. Aquí la melancolía propia de los temas más ligeros se rompe con maestría con un ritmo alegre y fresco y con un puente que nos lleva al estribillo con muchas ganas.


Panic attack (clave DO) comienza con un John Myung arrollador, batallando con su bajo y explota en un tema demoledor, bestia, machacón y jodidamente progresivo.A destacar el solazo de guitarra que se marca Petrucci.
- ¡Grita más que no te oigo John! - ¡¿Qué ande has pescau ese bicho?!

Never enough (clave RE) es otro tema asquerosamente progresivo. Ruddess se convierte en el principal protagonista de este tema, y crea una perfecta sinfonía frenética en la que James LaBrie demuestra que tiene voz para algo más que para los estribillos más melódicos, alcanzando tonos insospechados. En algunos momentos ha llegado a recordarme a Muse, que por aquel año ya habían publicado sus dos principales referencias (Origin of symmetry y Absolution).

Sacrified sons (clave MI) evoluciona desde un ritmo lento y denso, de elegía, hasta un final épico, pasando por un pasaje instrumental en contraposición, mucho más experimental, elaborado y cañero. Tema dedicado a las casi tres mil personas que murieron en los atentados del 11 de septiembre.
Tío, bájate a ayudarme que se ha jodido el ascensor.


Y así llegamos al final. Pero, joder, que final. Octavarium (clave FA MAYOR) tiene veinticuatro minutos de puro metal progresivo que, voy a reconocerlo, cuesta mucho digerir, pero que una vez que le coges el gusto, es simplemente fascinante, una obra maestra de los detalles milimétricos y de las paranoias mentales.
La canción esta dividida en cinco partes que no es muy complicado diferenciar.
I. Someone like him: con una atmósfera tenue, que se derrite poco a poco sobre una lap guitar y el continuum de Rudess, es la perfecta introducción a esta sinfonía metálica. Etérea, como una banda sonora de ciencia ficción, estalla con epicidad para dar paso a una guitarra acústica y una flauta suave, en una melodía deliciosa que va creciendo hasta dar paso a...
II. Medicate (Awakening) vuelta de tuerca a la anterior, ahora en forma de balada potente, con un LaBrie exquisito. El slap de Myung y la batería de Portnoy crean una perfecta simbiosis en un ritmo casi jazzístico que se ve interrumpido de repente con...
III. Full circle es simplemente brutal. Para empezar, el solazo de teclado que se marca Rudess, que me parece de lo mejorcito del disco. Para seguir, la letra. Un auténtico homenaje no sólo al metal progresivo sino al rock en general. Referencias a Pink Floyd, The Who, Ramones, Rush, Genesis, Yes, The Doors, Queen, The Beatles y muchos más se entrelazan en los versos de este capítulo de Octavarium. Machacona, con Portnoy dirigiendo el cotarro con maestría y Petrucci y Myung creando un riff oscuro y thrashero que añade le añade una fuerza descomunal. Para terminar, guitarra y teclado, apoyados siempre por el doble bombo de la batería, se enlazan en un torrente musical progresivo a más no poder. Y de pronto...
IV. Intervals hace un repaso a todo el disco. Con varias frases dedicadas a varia canción, se pueden apreciar de fondo extractos de dichas piezas y una voz que va enumerando: Root, Second, Third, Fourth, Fifth, Sixth, Seventh, Octave. El final, con un LaBrie desquiciado a más no poder, gritando Trap in this Octavarium! una y otra vez, pone los pelos de punta. Esto se acaba...
V. Razor's edge regresa con ese riff épico del inicio de la canción, acompañado de una orquestación soberbia y de un grupo que ya se siente capaz de todo y que no duda en exprimirse al máximo. Y Petrucci se envalentona y se casca un solo con sabor a clásico que parece transportarnos al puñetero Olimpo de los dioses del metal. Sólo diré que el último minuto, son de lo más inspirador que he escuchado en toda mi vida.
Y así, con las primeras notas de The root of all evil, cerrando así el círculo, acaba esta auténtica joya.

Me perdonaréis que no ponga el vídeo, pero escuchar veinticuatro minutos seguidos en YouTube puede ser la muerte y no creo que os apetezca a ninguno. Pero os animo fervientemente a escucharla, aunque sea a trozos, porque merece la pena.

Si bien estamos hablando de un disco que hay que coger con muchas ganas para disfrutarlo (como cualquiera en este género, no nos engañemos) también os diré que, a mi manera de ver, es el más asequible para el público menos acostumbrado y aún sí, sigue teniendo buenísimas canciones.

Me despido con una frase que, si bien puede sonar a machada, no deja de tener su parte de verdad:
Sexo drogas y rock and roll deben ir en su justa medida. Si te pasas con el sexo toda tu vida girará alrededor de él y no habrá nada más. Si te pasas con las drogas no podras hacer sexo ni rock and roll. Y si te pasas con el rock and roll, acabarás haciendo cosas jodidamente anales, como Dream Theater.
Dregen, guitarrista de los Backyard Babies.


Que os den, y un abrazo. Me voy a rezar un padrenuestro.

11 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Bueno, este disco lo había oido. He aquí mi veredicto.


No soy conocedor de la discografía de Dream Theater -ni ganas que tengo- y a lo mejor me pierdo grandes cosas; pero no puedo ni con el metal progresivo ni con el rock progresivo; me limpio el ojal del culo con Pink Floyd -que bien me he quedado-, quizás sólo me gusten Symphony X.


Octavarium me gustó, Answer Lies Within es una canción preciosa, estoy totalmente de acuerdo en eso. Panic Attack mola, The Root Of All Evil me parece el mejor tema del disco, el principio de Portnoy es demoledor, I walk beside you es un buen tema.


Dream Teather musicalmente me parecen brillantes, pero me excitan lo mismo que leer a Borges o a Kafka, me aburren, esas canciones de 4 horas, esos solos interminables, esos pasajes musicales que igual mezclan el hinduismo con el sonido del grifo -es un ejemplo, no os lo toméis al pie de la letra- me tocan los huevos.



Entramos en el siguiente debate: ¿Técnica o sentimiento? Evidentemente, si no se pueden conseguir las dos cosas, apuesto más por el sentimiento, creo que nunca le pillaré el punto a estos tíos por muy buenos que sean, me quedo con el Grunge xD.


Estupenda reseña compañero bloggero, pues no es fácil aventurarse a hablar de un trabajo de estos teóricos musicales. Qué te den por el culo, hijo de puta, me cago en tus muertos. Muack

Xuco dijo...

Aaaaay Charlie Charlie, menuda crítica te has marcado. Un gran disco, sin ninguna duda, para mí de esta gente los hay mejores, pero eso no quita que sea una puta maravilla. A mi es de los discos que más cortos se me hacen del "Teatro de los Sueños". Destacar la influencia "U2siana" en "I walk beside you", hay veces que escuchando esta cancion, cierras los ojos, y en determinados pasajes, parece que están tocando los irlandeses.

Si dios quiere, y si no tambien, el 16 estaré eyaculando mientras los veo en Getafe. Ains, lo tenía que decir xD

Xuco dijo...

16 de Julio, especifíco.

Alex Noiser dijo...

Ecos de U2 donde? Por cierto Baji, sólo te pasas cuando actualiza Carlos, que te follen hijo de perra, espero que el concierto de DT se te joda y te den por culo ^^

Xuco dijo...

Es simple tio, sus actualizaciones me gustan más ^^

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Claro que tiene ecos de U2. La sombra de Bonorl es alargada. Nah, en serio, ni idea. Obviamente son músicos acojonantes. Como dices tienen una formación en conservatorios, una técnica de la hostia, son impecables, todo muy... matemáticorl. Claro, estoy con el 'Marchin' Already' de Ocean Colour Scene y esto es la antítesis total de lo que escucho xD

¿Quién me recomienda algo de Dream Theater? ¿Éste es el mejor o es demasiado reciente? Para mi sorpresón veo que están en el Spotify, así que no pierdo nada por escucharlo...

Erik dijo...

Fua, yo no puedo con lo progresivo. Quizá Asia, pero por muy progresivo que me digan que es, eso es AOR xD Eso sí, de Dream Theater me compré el Images and Words y me gusta porque me parece de lo más asequible y está genial (Aitor, dale caña a este! xD). Aunque lo que sí que me gusta de DT es la producción de los temas, es perfecta. Y son unos músicos terriblemente perfectos, pero yo prefiero cosas más mundanas, claro... cuando tenga algunas horas sueltas intentaré con Octavarium.

Un saludo!

Da Muzz dijo...

Menuda disección del disco, ni los componentes del grupo se hubieran explayado tanto. Este no es mi favorito de ellos pero siempre me gustó. Aquí apuestan más por el progresivo puro y duro, dejando un poco de lado el metal que reinó en su anterior "Train of thought".
Un saludo

Alex Noiser dijo...

Aitor, yo apenas conozco nada de Dream Theater, pero Octavarium sería un buen disco para empezar. Yo, dentro de lo que cabe lo vi un disco bastante asequible.

Anónimo dijo...

Pej3 dijo...

BUAH!! madre mia pedazo de actualización nene (para mi gusto DT se merecen una mas larga y progresiva xD)de mis favoritas junto con las de system, rammstein, U2, metallica y faith no more.
Sin duda de mis grupos favoritos, el disco es la puta hostia para mi no el mejor (Train of Thought RULES) pero la puta hostia vamos. Creo que lo que dice el maricon del Baji acerca de la influencia de U2 en "I walk beside you" es mas que notable.PUTO BAJI que los vas a ver como lo vuelvas a decir te reviento...
En fin espero que no sea la última de estos 5 iluminados de la musica, muy buen trabajo wartortle te amo.

PD: Alex que bueno lo de kafka jajaja me he tirao riendome 1 minuto sin parar.

Alex Noiser dijo...

Jajajajajaja, puto Peke, vaya comentario. "La metarmofosis"...vaya libro, por cierto señores, tenéis razón, I walk beside you es muy udosiana xD