17 de mayo de 2011

Imaginations from the other side


Visto el exitazo de mi última entrada, vuelvo a los discos, a ver si tengo más suerte.

Todos tenemos un grupo, una canción, un disco, que recordamos con cariño, pues echando la vista atrás, te das cuenta de que gracias a ese grupo, canción o disco, decidiste que lo tuyo no era tragarte toda la mierda que ponen en Los 40 Principales. Que lo tuyo es el rock, en cualquiera de sus extensas variantes.

En mi caso, fueron Linkin Park, como ya os comenté en la entrada de su último disco. Pero no fueron sólo ellos. Junto al Meteora de los californianos, tuve la suerte de que uno de mis amigos me prestase el directo de Blind Guardian. Y si bien a los primeros ya los había oído, y hacía tiempo que tarareaba y disfrutaba de sus canciones, mis conocimientos sobre los germanos y sobre el power metal en general eran nulos.

Pero joder, fue amor a primera vista.

Así que ahí tenéis a los otros culpables. Tras esta especie de máscara de modernete que tengo, late un corazón jevi de los de pelanas largas, camisetas negras y muñequeras de pinchos. Soy un maldito bipolar.

Dentro del power metal (o el epic metal, o el happy metal, o como os salga de las narices llamarlo) estaremos todos de acuerdo en que no hay nadie como los Helloween. Ni antes, ni ahora. Mira que Deris me gusta poco, pero no he visto a nadie envejecer con tantas ganas. Luego está Gamma Ray, que, os seré sincero, no me convencen mucho, pero porque pienso que Kai Hansen, que como guitarrista y compositor deberíamos todos chuparle los genitales, tiene una voz cuanto menos... poco resultona. Dejando a un lado a los Rhapsody... of Fire que nunca entenderé el éxito que tienen y a otros grandes, o no, exponentes del género como Hammerfall, Kamelot, Sonata Arctica o Stratovarius, Blind Guardian  puede presumir de ser uno de los grupos más vendidos y alabados.

Las féminas estarán chapoteando en su propio flujo con esta foto. Lo sé. Me lo dice mi instinto.

Imaginations from the other side fue el último escalón antes de que Nightfall in the Middle Earth los encumbrase entre aficionados al metal y lectores de El señor de los anillos, y a mí, me gusta muchísimo más que su predecesor.

En líneas generales, el disco presenta el estilo habitual de Blind Guardian. Ritmos frenéticos, riffs neoclásicos y épicos, estribillos pegadizos y las ya habituales referencias a la literatura fantástica en la mayoría de sus letras. Aunque no se trata de un álbum conceptual, el disco se sustenta sobre la historia de un muchacho que pierde sus sueños y que, atrapado en la cruel realidad y privado de sus anhelos, lucha por recuperarlos.

Y así arranca el disco, con el tema homónimo al disco, Imaginations from the other side, que a golpe de campana nos transporta a un tema oscuro y potente, con un estribillo increíble, en el que Hansi Kusch demuestra su poderío vocal, así como su personalidad (aunque últimamente esté más cascado, pero los años no pasan en balde). Un auténtico himno que no envejece.

Con Thomen Stauch cabalgando sobre el doble bombo, como un auténtico thrasher, sólo interrumpido por una genial guitarra acústica, I'm alive es carne de pogo de principio a final, ayudado por un puente algo más relajado que nos ayuda a alcanzar el brutal estribillo con la energía suficiente. A past and future secret es una de esas pequeñas maravillas en formato acústico que los germanos están acostumbrados a regalarnos. Una melodía con sabor renacentista que nos transporta a tiempos lejanos.

Una pesada línea de bajo nos trae The script from my requiem, otro tema trallero y épico, con otro estribillo de esos de cantar a grito pelado. Más de lo mismo, sí, pero ¿y lo que mola?  Mordred's song abre con un genial pasaje acústico hasta explotar en un tema más denso de lo habitual, que va acelerando poco a poco.

El siguiente tema es Born in a mourning hall, una auténtica estampida de guitarras afiladas y redobles de bombo, que sólo baja revoluciones en el estribillo, algo soso para mi gusto, pero que casi instantáneamente remonta el vuelo con la misma fuerza. Muy destacable la labor de André Olbrich y Marcus Siepen a las guitarras, que se salen de las gráficas.

Bright eyes es probablemente mi tema favorito ya no sólo del disco, sino de la banda. Su inicio acuoso y casi mágico, su ritmo machacón, su riff endiabladamente pegadizo y por supuesto, un estribillo que me hincha los pulmones con ganas de cantarlo hasta quedarme sin aliento.


En este tema se ahonda en la eterna lucha entre el mundo real y nuestra imaginación. De cómo las personas huimos de la realidad, refugiándonos en nuestros pensamientos y nuestros recuerdos, en muchas ocasiones creando nuestras propias realidades en las que nada puede dañarnos y somos realmente felices. Por supuesto, hablo de esto como algo pasajero y terapéutico, entendedme, yo mismo, en épocas en las que el estrés me puede, dejo volar mi imaginación para abstraerme de aquello que me preocupa, aunque sea sólo durante unos minutos. Es realmente gratificante y realmente creo que ayuda a recuperar lo que necesitamos para afrontar nuestros retos y complicaciones diarias. Pero de ahí a abstraerse por completo y confundir la realidad con lo que nuestra mente proyecta, hay un mundo. Y en estos casos puede ser contraproducente, pues el regreso al mundo real supone un mazazo considerable.

Con un arranque digno del mismísimo Kill'em all y una guitarra intermitente y terrible, Another holy war es uno de esos temas que sin ser muy conocidos, son jodidamente buenos. Un estribillo cargado de fuerza y una línea instrumental trallera.


Y llegamos al final. And the story ends, y nunca mejor dicho. Buen tema para cerrar el disco, ya que resume a la perfección la tónica de este trabajo. Sobresaliente para el estribillo, épico a más no poder, y perfecto para dejarnos buen sabor de boca.

Como tema bonus, la banda versionó la ya de por sí genial The wizard the Uriah Heep. Aunque no difiere mucho de la original, la diferencia de medios entre 1996 y 1972 hace de este tema una reinterpretación magnífica, llenando de fuerza los pocos huecos que podía dejar el tema de los ingleses.

Hasta aquí Imaginations from the other side. Volviendo a mi reflexión de antes, os recomiendo encarecidamente (aunque no creo que os descubra América) que si os sentís muy superados por algo, probéis a desconectar haciendo un poco de turismo por vuestra imaginación. Y si no sois muy imaginativos o simplemente os toca la polla poneros a profundizar en vuestro yo interior cogeos un libro, una película, un videojuego o un disco para ver si así se os despierta el subconsciente.

Y ahora me voy, que dice mi mamá que tengo que llevarle una cestita de merienda a la abuelita. Que también manda huevos que tengamos a la yaya viviendo en medio del bosque...

Que os den, y un abrazo. Cuidaos.

9 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Creo que ya sabes mi opinión sobre Blind Guardian y todo el Power (excepto los Helloween de Deris, que me encantan), sólo decirte que has cometido una errata. Kai Hansen es guitarrista, no bajista xD.

Qué te follen anda. Muack

Vinny Gonzo dijo...

ummm, se me ha ido la virgen...

Anónimo dijo...

Pek3 dijo...

Gran grupo tio sin apensas haberlos escuchado casi tuve la oportunidad de verlos en directo en zaragoza junto contigo y el lefas y la verdad que lo recuerdo con mucho cariño ese concierto, muy buenos en directo.
Este disco no lo he escuchado entero a ver si algun dia me vuelvo a poner con el power y le tiro a muerte a estos nazis xD es coña.

chupamela retrasao de mierda, te quiero

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Ouch, Linkin Park... yo tenía grabado el primero y me gustaba... joder, teníamos como once o doce años o menos. El 'Meteora' me pareció ya más flojo y lo de después me parecía otra cosa distinta que no tenía nada que ver. Porque al menos antes era chándal metal, pero luego... jarl, ¿qué han hecho? ¿Qué les ha pasado? Ya sé que os mola el último pero me pareció aburridísimo. Yo soy de los que piensa que tenían que haberse repetido xD En cualquier caso tuvieron su momento 2000-20003. También tuve un momento power metaleiro, pero con Hammerfall. Tenía un directo de ellos. Pero... sorry dude. Musical y técnicamente son unos músicos cojonudos, pero ese rollo es superior a mí. No es para todo el mundo.

Alex Noiser dijo...

Ya Aitor, detesto yo también el Power exceptuando a los Helloween de Andi Deris, que tienen mucha garra. Me pasa lo mismo que a ti, son grandes músicos pero no puedo con sus canciones, demasiada rapidez, demasiada perfección, demasiadas buenas voces... y demasiada mierda hecha en forma de letra.

PD: No me relaciones con Likin Park en tu vida, ¿me lees? ¬¬ xD

Lou dijo...

yo debería tener tu música incorporada a mi ipod todos los días..porque últimamente la carga de energía está baja.

sois los dos geniales

Sergio dijo...

Interesante espacio, me apunto alguna sugerencia que no conocía.
Gran blog!

Lou dijo...

besos caballero.

ah! me encanta tu nueva foto de perfil superalegre de rojo

Anónimo dijo...

Today is virtuous indisposed, isn't it?