8 de mayo de 2011

Patrick Rothfuss - El nombre del viento


He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con Dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos.
Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí.


En el mundo de la literatura actual en general, y del género fantástico en particular, uno tiene que llevar mucho cuidado con lo que se lee.
Me refiero a que, como te descuides, un libro que te prometía una trepidante aventura se convierte en un cúmulo de tópicos infumables y, a grandes rasgos y siendo sinceros, en una mierda como una casa.
No soy un consumidor asiduo de literatura. Es algo que envidio, he de reconocerlo. Sin ir más lejos, mi novia, mi hermano y aquí mi compañero bloguero Alex, son ávidos lectores, cada uno en su estilo, eso sí.
Creo que el problema es que soy demasiado exigente con los libros, o si lo preferís, que me gusta un tipo de historia demasiado específica. Necesito que un libro me atraiga desde un primer momento, o al menos que no me resulte soporífero avanzar en la historia.
El caso es que si quitamos Harry Potter y algunos autores en particular (como Pérez-Reverte, ZafónMendoza o Pratchet) nunca he tenido mucho interés en nada más. Como podéis apreciar, no me van los ensayos filosóficos sobre el inexorable paso del tiempo, y sí, tiro de literatura comercial casi siempre. Pero que le voy a hacer, me gusta.
Hace un par de años, para mi cumpleaños, mis amigos me regalaron este libro, El nombre del viento. Según me contaron, le explicaron al dependiente cuales era más o menos mis gustos y el hombre les recomendó este.
No voy a negar que miré el libro, con disimulo eso sí, como si en las manos en lugar de un montón de papel tuviese una enorme cagada de elefante. No me malinterpretéis, ya sé que no se debe juzgar un libro por su portada (de hecho ésta no está mal) pero no me suelo fiar de lo que te venda un dependiente, y mucho menos si trabaja en una cadena comercial como Bertrand.
Además, conociendo a mis amigos, sus palabras más o menos serían estas: "pues es muy friki, le gusta El señor de los anillos, juega a rol, a las Magic y bla, bla, bla, bla". Me veía teniendo que tragarme alguna bazofia del tipo Reinos olvidados o de la Dragonlance.

Pero soy un tío educado y decidí darle una oportunidad. Y casi desde la primera página, bendije a la madre que había traído al mundo a aquel dependiente.
El nombre del viento ha sido best-seller. Y si lo ha sido, no es porque su autor sea conocido, pues es el primer libro que publica Patrick Rothfuss. Si lo es, es porque de verdad que es un buen libro.

Patrick Rothfuss, el primo escritor de los Mastodon.

Olvidaos de todo lo que hayáis leído alguna vez sobre literatura fantástica. Aquí no hay ni héroes, ni dragones, ni demonios, ni magia... Bueno, sí, pero no cómo lo conocéis.

Os pongo un poco en situación: a una taberna de un pueblo perdido de la mano de dios (o Tehlu, que es el dios de la mitología de Rothfuss) y en una época convulsionada por una guerra, llega un escritor conocido como El Cronista, famoso por dedicarse a desenmascarar mitos y patrañas. Allí encuentra a Kvothe (pronunciado 'lĕh-'nérd 'ski... digo 'cuouz' ) un personaje sobre el que se cuentan miles de historias y que, como casi todas, tienen su parte de verdad, pero también su parte de mentira. Tras una dura negociación, Kvothe acepta contar su historia, pero tardará tres días en hacerlo. De ahí que el título completo del libro sea El nombre del viento. Crónica del asesino de reyes: Primer día.

Con esta premisa parte la historia, contando la historia de Kvothe desde que era poco más que un mocoso y viajaba con la troupe de sus padres (pertenecientes a la ilustre estirpe de artistas itinerantes de los Edena Ruh) y conoció a Abenthy, el que sería su maestro, y los motivos que lo llevaron a convertirse en la leyenda que es. De cómo sobrevivió en la inmunda ciudad portuaria de Tarbean, de cómo entró en la Universidad y sobretodo de, como todo hijo de vecino, tuvo más de un problema a la hora de relacionarse con las mujeres.

El pilar de El nombre del viento es la curiosa evolución que sufren los rumores, los mitos, las historias hasta convertirse en auténticas hipérboles que muchas veces poco tienen ya que ver con la realidad. Es realmente genial como conforme vas avanzando la historia, descubres que todo lo que cuentan de su protagonista los demás personajes, no son más que la verdad exagerada de una manera fantástica y casi idólatra.
Pero esta faceta llega mucho más allá, pues Rothfuss crea un universo mitológico totalmente nuevo e íntimo. Ni elfos, ni orcos, ni pollas. Tolkien ya escribió todo lo que tenía que escribir. Aquí y ahora no necesitamos más historias de héroes semidesnudos y salvajes, armados con espadas y cubiertos de sangre. Nada de ardillas parlantes o caballeros de reluciente armadura.
De hecho, parece como si Rothfuss se burlase de esa plana literatura fantástica, dotándola de un trasfondo científico y casi metódico y alejándola de ese velo de epicidad mal encauzada y fanáticos del Dungeons & dragons, y desmarcando su relato de la típica línea argumental de los libros de aventuras, exponiendo que la mayoría de las veces, la realidad es mucho más interesante que la ficción.

Y de esa manera, todos los personajes dejan a un lado ese aura de misterio y de gracia universal para convertirse en hombres y mujeres normales y corrientes, con sus anhelos, sus sueños, sus virtudes y, sobretodo, sus debilidades. De hecho Kvothe, pese a ser ingenioso y perspicaz, cae habitualmente presa de sus dos principales defectos: la curiosidad y el orgullo.

Otro punto a favor es que el estilo es bastante ágil, y para tratarse de un tocho de ochocientas páginas, no se hace muy pesado pues utiliza expresiones coloquiales y, aunque no esta exento de esas metáforas y símiles culteranistas tan típicas del la literatura fantástica, estas al menos se dosifican y muchas veces se reducen a la descripción de un paisaje, de un lugar, o simplemente son necesarias para evocar las sensaciones de los personajes.

Sólo un par de notas negativas. La primera es la redundancia y repetición de algunas figuras a lo largo de toda la historia, aunque tratándose de un libro tan largo, sólo a un obseso como yo le podría molestar.
La segunda, es que es la primera parte de una trilogía. La tercera parte ni siquiera está terminadad y la segunda, con un poco de suerte, llegará este noviembre completamente traducida (no tengo problema en leerme un libro en inglés pero... joder, novecientas páginas...).

Y poco más que contar. Os lo recomiendo encarecidamente, si no le tenéis mucha alergia a esos libros que pueblan los estantes de los centros comerciales.

Me voy, que llevo neumáticos blandos.
Que os den, ¡y un abrazo!

3 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Me ha gustado mucho la entrada. Pero lo siento, a la hora de leer tengo muchos prejuicios y a mí no me vale todo, para mí esto entra en el selecto club de escritores que sólo buscan vender mediante historias o géneros saturados hasta el disparate, yo me quede a la hora de leer, en los últimos años de los 90.

Un abrazo tío, muy buena entrada, de verdad.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Yo no es que tenga prejuicios con la literatura fantástica/loquesea, pero... no sé, es como si en lugar de escuchar a los Rolling Stones o Led Zeppelin escuchas a un grupo indie de ahora. Yo prefiero leerme clásicos del XIX y el XX antes que un libro "raro". Que la historia del libro parece molar y tal, y tus amigos son muy majos, pero este verano me meteré algún clásico americano de hace sesenta años xD

Lou dijo...

no leo mucho últimamente, pero tengo que confesar que me encanta, no puedo tener tiempo para leer entradas como ésta y además libros.

a mi un libro nadamás que abrirlo, ya sé si me engancha o no, no pierdo el tiempo...y algunos los empiezo por el final.

soy cambiante referente a estilos/generos, ahora estoy con filosofía. pero la fantástica me gusta mucho, con mi imaginación...me monto la pelicula rapidamente.