29 de noviembre de 2011

Diamond dogs - 1984

Dios mío, tengo un notición que compartir con vosotros. Resulta que estas navidades y a mis veintidós añazos, por fin, después de mucho tiempo, por fin voy a hacerlo por primera vez. Sí, sé lo que estáis pensando. Estáis pensando que ya era, que manda huevos que aún no lo hubiera hecho nunca. Pues sí, yo pienso lo mismo. ¡Y no creáis que no lo he intentado! En su momento me pateé más de media ciudad en busca de alguien que quisiera darme una oportunidad. Ni siquiera en el pueblo, que cuando llega el verano y la temperatura sube, la gente está cómo loca y enganchan prácticamente al primero que pillan, tuve suerte. Cuando empezó el curso me rendí. Puse un anuncio en algunas redes sociales a ver si algún niño necesitaba un poco de ayuda, yo podría (aún en mi inexperiencia) intentarlo. Pero nada. Bueno, en realidad si que ha habido algo por ahí, pero nunca lo he considerado nada serio. Favores a conocidos, cosas así. Hasta que esta semana pasado uno de mis amigos me llamó para hacerme una oferta que no podía rechazar. Así que, sí, dentro de un par de semanas, tendré mi primer trabajo serio desde que soy persona humana.


¡¿Qué?! ¿Que habíais pensado que hablaba de...? ¡No! ¡No, por favor! Y además he hablado de niños... Que vergüenza. Pensaréis ahora que soy una especie de obseso. Bueno, pues no andáis muy desencaminados, así que seguid pensándolo. Porque aunque esas letras en negrita hayan llamado poderosamente vuestra atención y habéis pillado el doble sentido al vuelo, reconoced que una pequeña parte de vuestro cerebro os decía lo contrario y os gritaba "¡huye!¡es un post exhibiccionista!" Pero no cantéis victoria tan pronto. Este va a ser un post animal, en el sentido más sexual de la palabra.
David, en una escena eliminada de Rocky III
Ah, los alocados años 70. Años en los que las cadenas de oro con eslabones del grosor de un macarrón no eran un complemento exclusivo de los canis y los camioneros. Años en los que un hombre podía vestir pantalones de campana, botines con tacón y llevar una camisa horrorosa mientras enseñaba el pelo del pecho con orgullo. Años de bigotes ridículos. Años de flecos, de bolas de espejo, de desenfreno contenido, de música disco, y de puto rock'n'roll. Sobretodo de puto rock'n'roll.


Y si hubo un grande entre los grandes durante aquella decadente y brillante época, ese fue David Bowie. Él era el más decadente, el más brillante. El duque blanco. Ziggy Stardust. El hombre de las mil caras. Para muchos un simple fantoche, para otros, un icono, un mito, una leyenda viva.


Nos situamos solamente un año después de la publicación de Aladdin Sane. Y tan sólo ocho después de haber publicado un disco de versiones. Durante la grabación de este último, Bowie se obsesionó con la novela 1984 de George Orwell. hasta tal punto que intentó comprar los derechos de la obra para hacer un musical. Las negociaciones no llegaron a buen puerto y fruto de esa frustración y del innegable talento que exudaba el duque blanco, surgió este Diamond Dogs, el último cartucho que el rey del glam gastó antes de abandonar su trono. Un trono que a día de hoy le sigue perteneciendo pero que hace mucho que no ocupa.





En cuanto Pin ups (el disco de versiones) estuvo a la venta, Bowie se encerró en el estudio para dar forma a su nueva criatura. La principal diferencia vino que esta vez los Spiders from Mars no serían sus matronas, ya que aunque había ayudado a gestar el disco durante el tour anterior tocando muchas de las canciones en directo, Mick Ronson y los suyos no entraron a grabar con David. En su lugar Bowie tomó la batuta y se encargó de la mayoría de las guitarras (un par ya compuestas por Ronson durante la gira), el saxofón y otros instrumentos algo menos ortodoxos, como el sintetizador Moog o el melotrón. Al bajo lo acompañaba Herbie Flowers y la batería se la repartieron entre Tony Newman y Aynsley Dunbar.
Pero Diamond Dogs no era simplemente un nuevo disco. Era un nuevo mundo. Una nueva historia que contar. Lo primero era elegir la máscara, y Halloween Jack fue el afortunado. Un moderno, un chulo barriobajero, un hombre entregado a las pasiones del bajo vientre. El más guay de toda Hunger City. Él será el encargado de guiarnos por los despojos de lo que antaño fue Manhattan pero no son más que ruinas, dónde los seres humanos sobreviven como pueden entre la putrefacción de un mundo que cada día tiene menos de mundo y más de vertedero, promiscuos, drogados y desencantados. Agarraos fuerte a lo que tengáis más a mano, porque a partir de aquí, el vórtice de purpurina y autodestrucción girará cada vez más rápido y no conviene que os trague.


And in the death, as the last few corpses lay rotting on the slumy thoroughfare the shutters lifted in ancient Temperance Building, high on Poacher's Hill, and red mutant eyes gaze down on Hunger City. No more big wheels. Fleas the size of rats sucked on rats the size of cats and ten thousand peoploids split into small tribes coveting the highest of the sterile skyscrapers like packs of dogs assaulting the glass fronts of Love-Me Avenue, ripping and rewrapping mink and shiny silver fox, now legwarmers. Family badge of sapphire and cracked emerald any day now. The year of the diamond dogs... This ain't rock and roll. This is genocide! narra Future legend, que nos ambienta como nadie, con su guitarra desnuda y sus sonidos inquietantes (a mí esa niña que suena de fondo me pone los pelos de punta), dándonos una calurosa bienvenida al fin del mundo.  Poco hay que decir de la inmortal Diamond dogs, con ese riff sureño y esos arreglos de saxofón, despreocupada, provocativa y sexy convirtiéndose en la perfecta banda sonora de las andanzas de Halloween Jack por los tejados de Hunger City presentándonos a sus habitantes y su sociedad.
La tríada Sweet thing/Candidate/Sweet thing (Reprise) nos sumerge en el sórdido mundo del sexo callejero, con un Halloween Jack ardiente y sinuoso, que se arrastra entre espasmos de placer sobre una guitarra distorsionada y un saxofón insinuante. Aitor decía (y Alex lo secundaba) que el mejor disco para tocarse era el Aladdin Sane. Puede ser, pero para follar, dudo que haya ninguno mejor que este. El tema, que empieza dulce y emotivo, como las caricias por encima de la ropa, va subiendo la temperatura, poco a poco, hasta hacerte sudar. Y entonces acelera, el ritmo se vuelve más rápido, como el movimiento de las caderas en la cama, como el ritmo cardíaco cuando sientes a una mujer cerca. Ya para terminar, todo se vuelve casi épico y os hará rememorar esos segundos previos al orgasmo, esos segundos de pura magia y deseo...
Creo que me he empalmado. Bueno, Rebel rebel nos tranquiliza un poco, pero no pierde de vista ese aire de ambigüedad que imbuye a nuestro protagonista. El riff, obra de arte dónde los haya, es una auténtica inyección de positivismo, una invitación a romper con los estereotipos que nos encorsetan y simplemente, ser felices como nos sintamos.
Rock 'n roll with me es, para mí, un auténtico himno al sentimiento rockero por excelencia: la amistad, no en vano fue compuesta por Bowie y su gran amigo Warren Peace. El esfuerzo conjunto de todos los instrumentos en este tema, lo convierten en una pieza sólida, en una pequeña orquesta ambulante que te hincha los pulmones con cada nota.
A partir de aquí, el disco se convierte en un pequeño homenaje a George Orwell. Si no lo habéis leído, aprovecho para recomendarlo y es que pocos escritores fueron tan visionarios (quizás Verne fuera el otro discípulo aventajado) como el inglés. En el 47 vaticinó la globalización, la desaparición del pensamiento crítico e individual en aras del bien común, los conflictos encubiertos, la alienación de la raza humana en general, y por supuesto, el Gran Hermano, ese ojo que todo lo ve y todo lo vigila y que hoy por hoy, camuflado en ese seudónimo que inspira tanto morbo como miedo, sigue vigilándonos. Orwell utiliza el periplo de Winston Smith, el protagonista, para retratarnos esa sociedad gris y vendida como utópica donde el individuo ha desaparecido bajo el peso de las rígidas barreras de las clases sociales. La rebelión intelectual de Winston ante el mundo que le rodea y su ilícito romance con Julia, son ingredientes suficientes para prender la mecha de la discordia.
Se hace un poco denso, no voy a negarlo, sobretodo algunos pasajes sobre la geopolítica y los motivos que llevaron al mundo a su situación, pero se trata de una lectura casi obligada no sólo para todos los amantes de la ciencia ficción o la política, sino para todos aquellos que disfruten reflexionando mientras leen.


Pero volvamos con Bowie. We are the dead es una frase que Winston le dice a Julia, y en este tema, Bowie reinterpreta la ATENCIÓN SPOILER captura de la pareja a manos de la Policía del Pensamiento. La atmósfera pesimista y desencantada refleja todo el nihilismo velado que impregna la obra de Orwell, pero deja una pequeña grieta abierta a la esperanza, suficiente para que se cuele un brillo de esperanza.
Esto es 1984, épica, imparable, tremenda. Las guitarras te golpean con su incesante wah wah, los violines te acribillan con sus disparos agudos y rápidos como el rayo, el teclado te sopla en la nuca una melodía tétrica y envenenada, y Halloween Jack grita, como un profeta sin piedad.¡El puto apocalipsis suena a disco!
El saxo que abre Big brother no esta permitido para menores de dieciocho años. Todo ha terminado, Halloween Jack y los suyos han sido capturados por los de arriba, que los han convertido en autómatas sin libertad. Ahora aman al Gran Hermano. Si no fuera por que el saxo vuelve a hacer de las suyas, dejándonos unos minutos sensacionales, ahora mismo estaría llorando. Chant of the ever circling skeletal family es el cierre del disco, los Dos Minutos de Odio de los que habla Orwell en su novela y que los gobernantes utilizan para mantener calmados a la población, bombardeándolos con imágenes de los enemigos del régimen. Desquiciante, distorsionada y aún así, conserva ese olor a decadencia, como de estridente perfume barato.
Cuidado, Roger Moore nos vigila.
Y hasta aquí hemos llegado. Álbum corto, que se devora en dos escuchas y que se disfruta el doble cuando se conoce la historia que cuenta porque evoca aún más de lo normal. Una historia de mundos enfrentados, de la sobriedad de 1984 y el brillo arcoiris de los Diamond dogs. Una historia de violencia y pasión. De sudor y sangre. De plástico y hierro. De vísceras y lentejuelas. De despojos y glamour. 


Cuidaos mucho chumachos. Un abrazo enorme y una patadita en el culo.

17 comentarios:

Pek3 dijo...

¡POLE! aunque no se para que xd porque no tengo ni puta idea del duque blanco como le llaman no he escuchado nada de el nada mas que lo que habeis puesto aquí ademas creo que soy demasiado tonto para pillar todas esas cosas de las que decis que habla en sus discos xd, eso no quita para que tu hayas hecho un trabajo brillante pedazo de subnormal a ver si te te reviento la cabeza inutil de mierda xD.

Un besito en la cuca

lu dijo...

Pues habrá que darte la enhorabuena lo primero, que ahora el trabajo es algo que escasea bastante, así que felicidades, Vinny. Me encanta este disco, "Sweet thing" es una de mis debilidades, ahí Bowie se sale.

Besos!

Dani dijo...

Me sumo al sweetthingismo de Lu. Para mí esa es la joya, por encima de 1984 (la canción), que, francamente, no me dice mucho.
Y muy buena entrada, Vinny; aunque había que ser algo ingenuo para tragarse lo del primer párrafo: ¿qué zagala iba a tolerar de su amado que dijera vía blog el día en el que iba a follársela por primera vez?
Alex decía que el mejor disco para tocarse era el Aladdin Sane
¿Ese no era Aitor? xDDD

Vinny Gonzo dijo...

Tienes razón Dani, lo dijo Aitor. Pero creo recordar que Alex lo secundó...
Perdonen las disculpas.

Nortwinds dijo...

enhorabuena por el curro man. bowie, puto genio blanco de muchos que le atacan porque si, cuando este tipo tiene discos que son puta gloria y directos acojonantes. Este diamond dogs es tremendo, grandisimo a pesar de no estar Mick Ronson verdadero culpable de que el duque sea memorable en los 70

Mr. Self Destruct dijo...

Bueno, es David Bowie, osea que estamos hablando de Dios con mayusculas. Diamond Dogs quizás sea de los que menos me fascinan. Ese universo a lo Borroughs y a la Velvet Underground y a Orwell lo veo muy engorroso, pero eso sí, es un disco de la hostia.

PD: Dentro de poco yo atacaré con la Trilogía de Berlín

obiJUANkenobi dijo...

Grande Bowie

Möbius el Crononauta dijo...

¿Metallica¿ ¿Nirvana? ¿pero quien diablos entra a votar aqui? ¡me voy! xD

En fin, enhorabuena por el trabajo y esperemos que te dure. Y los perros diamantíferos son de una calidad suprema, oiga.

Sergio dijo...

Enhorabuena por el trabajo, a por él, que lo disfrutes y que dure mucho.
El discazo de hoy, tremendo, indispensable, otra obra maestra del Duque Blanco.

Beatrix Kiddo dijo...

Pues sí, otra gran obra de Bowie que me enseñó el enfermo mental de tu compañero Alejandro, me encanta la historia y los ramalazos apocalipticos. No sé por qué se idolatran tanto discos como "Scary Monsters". Éste le da cien mi vueltas.

Un besito, Vinny!

Mr. Self Destruct dijo...

En primer lugar decirle a Beatrix que me coma los huevos por debajo del culo. En segundo lugar: ¿por qué te da por meter chistes o chascarrillos en las fotos?.

...xD

Chals dijo...

Primero enhorabuena por ese trabajo, todo un logro en los días que corren. Respecto al disco, Rebel, rebel mi preferida, previsible lo sé, pero lo es. We are Dead, expléndida... ese toque intelectual. Buena reencarnación de Bowie.
Saludos

Mr. Thunderstruck dijo...

Enhorabuena por el curro! En los tiempos que corren se ha convertido en un privilegio. Así de tristes somos, pero ahí está el genial Bowie con ese discazo que nos recuerdas para alegrarnos la vida y recordarnos que con una buena actitud la vida puede ser maravillosa. Y de hecho lo es, jejeje. Saludos!!!

Ana Pepinillo dijo...

¿y este cambio de fondo? Me gusta, me mola que sea diferente cada vez que os visito.

Vamos por partes, felicidades por ser todo un hombre con curro serio, yo hace tanto que no recuerdo cómo era el curro serio... este año con eso de volver a la uni, ni si quiera tengo pa pipas y si le sumamos el gimnasio... tampoco tengo tiempo. A ver lo que aguanto así.

En cuanto a bowie ¿cuándo fue pelirrojo? Que a mi los pelirrojos me dan miedito!!! que van a conquistar el mundo, lo digo en serio!! Aunque siendo sincera bowie me daba miedo hasta no hace mucho, creo que me traumatizó en el Laberinto.

un beso con achuchón.

Pd. Eres un enano!!! 22 na más??

Ana Pepinillo dijo...

Ah... pásate por el blog, que pido que me aconsejen de música y tú controlas un montón.

PUPILO DILATADO dijo...

En primer lugar, enhorabuena por sentirte ya alienado como todos con un incentivo económico a final de mes, que hoy en día no es poco.

AHHHH!!! "Diamond Dogs", "PIn UPs", "Ziggy...", "Aladdin Sane" ¡Hablas de uno de mis discos preferidos del Duque Blanco. Cojonudísima entrada, gracias por el esfuerzo informativo. Seguimos recordando y aprendiendo de los maestros.

SAludos

Anastasia dijo...

This ain't rock and roll. This is genocide!

¡Qué discazo!
(Aunque me sigue pareciendo mucho más sexy -estando de acuerdo con Alex y Aitor- el Aladdin Sane; lo siento... incluso el Ziggy... me pone más...)

De mis favoritas son Rock 'n' Roll with me y We are the dead... Pero vamos, que ninguna es mala que se diga (a pesar de que no esté en mi Top-3 de Bowie).

¡Gran entrada! ¡Y gran gran gran Bowie, como siempre!
Un besote.