20 de noviembre de 2013

Por amor a la música: Jellyfish - Bellybutton


Por amor a la música continúa su avance titánico e imparable. Para los amnésicos sin remedio, recuerdo que en esta manga se trata de elegir un instrumento de jazz y un intérprete de dicho instrumento que haya participado en algún tema/disco de una banda de pop/rock. Y esta semana es mi turno de proponer una clave.

Como no podía ser de otra manera, servidor ha elegido como instrumento protagonista el bajo. Y me da igual que sea un bajo eléctrico, un contrabajo o cualquiera de las otras variantes existentes en el mundo del jazz. Recuerdo cuando que cuando decidí que quería tocar algo, me lancé a por las cuatro cuerdas porque me pareció mucho más simple que memorizar acordes de guitarra o tratar de mejorar mi nula coordinación al agitar las baquetas. Y así era, el bajo, tocado en el más bajo de los niveles, es un instrumento fácil de dominar. Pero ay, amigos, eso fue hasta que vi por primera vez a un bajista de verdad deslizar los dedos a toda velocidad por los trastes, hasta que vi como las cuerdas subían y bajaban, casi se derretían, creando arcos con una amplitud peligrosamente irreal, cuando descubrí el tapping, el funk, el rock progresivo, a Steve Harris y... por supuesto el jazz. El jazz me enseñó que cualquier instrumento, incluido el bajo, puede ser el protagonistas. Es más, el jazz me enseñó que el bajo puede ser el único protagonista, sin necesidad de ninguna guitarra, que con él se pueden construir melodías tan bellas o incluso más que con su popular compañera de escenario.

A lo largo de la historia (cada vez más longeva y no tiene pinta de que se vaya a terminar) del jazz han sido numerosos y, lo que es más importante, variados los nombres que han hecho grande este instrumento. Desde aquellos primeros Jimmy Blanton y Oscar Pettiford, Paul Chambers, Slam Stewart, Ron Carter, Charles Mingus (¡héroe!), Charlie Haden, Jaco Pastorius (¡aún más héroe!), Stanley Clarke o Bill Wyman sin los cuales sería imposible entender el jazz (y en el caso de algunos tampoco el rock) hasta nombres más actuales como Marcus Miller, Victor Wooten, Jack Bruce o Esperanza Spalding. Hay muchos más, por supuesto, y aquí ni siquiera he puesto todos los importantes, pero así os vais haciendo una idea.


En mi caso el protagonista de hoy es John Patitucci, uno de los más aclamados, premiados, respetados y admirados bajistas del mundo por su impecable técnica y un virtuosismo que deja al resto poco menos que en pañales (que nadie se me enfade, es solo una hipérbole). John comenzó a tocar el bajo con 10 años y a los 12 ya componía. Su carrera consta de 12 trabajos como solistas además de una miríada de colaboraciones con gente del jazz (Chick Corea, Freddie Hubbard, Wynton Marsalis, Joshua Redman, Dizzy Gillespie...), del cine (Ry Cooder, John Williams...) y del pop/rock internacional (Bon Jovi, Everything But the Girl, Manhattan Transfer, Natalie Cole...) y como podéis adivinar por el título de la entrada, con Jellyfish.


Antes de comenzar con la reseña sobre Bellybutton, me gustaría agradecer a Bernardo su inestimable colaboración, y es que ésta fue una de sus recomendaciones en aquel post sobre power pop que "me hizo" y que he de reconocer que, de entre todas sus propuestas, Jellyfish en especial me han robado el corasón.

Andy Sturmer y Roger Manning se conocieron en 1988 mientras militaban en la banda Beatnik Beatch donde descubrieron que hacían un magnífico tándem compositivo. Al líder de aquella banda no le gustaba tanto y Sturmer y Manning la abandonaron para crear su propio proyecto. En los últimos pasos de la grabación de Bellybutton se les uniría Jason Falkner, experimentado guitarrista al que Manning había conocido años atrás gracias a su pasión común por el grupo XTC.

Tras Bellybutton comenzarían las diferencias creativas entre Manning y Sturmer y un rebote de Falkner que se negaba a ser únicamente "el guitarrista" lo que acabaría con la disolución de la banda en 1994 tras la salida al mercado de su segundo larga duración, Spilt Milk, sin Falkner y con Manning a medio gas.

No obstante, y a pesar de sólo haber sacado dos trabajos de estudio y haber echo una gira bastante escueta, Jellyfish consiguió de la noche a la mañana convertirse en uno de los grupos más influyentes del pop rock moderno hasta nuestros días. Y eso sólo lo consigues en tan poco tiempo con una ingente dosis de talento.

Primera imagen de la campaña "Por lo que más queráis no dejéis nunca que vuelvan
los noventa."
Talento que queda palpable en Bellybutton desde la primera nota, cuando el órgano de catedral rompe con familiaridad en un tremendo y caliente soul rockero, The man I used to be, como una letanía de desamor culminada con una armónica que pone los pelos de punta. Con tan tremendo inicio, cualquiera pensaría que van a bajar el nivel, pero ni muchísimo menos. That is why, con un bajo impresionante (siento no poder deciros si es de Falkner o de Patitucci, pues no se especifica) y un sabor a blues sureño que queda confirmado con el sólo de guitarra.

Llega el primer fogonazo y la primera razón por la que este disco se ha convertido en imprescindible en mi vida. The king is half-undressed bucea en el rock progresivo más audaz y folkie y tiene uno de esos estribillos para enmarcar, con Sturmer machacando compases en la batería, una afilada guitarra y un pasaje que parece compuesto por el mismísimo Freddie Mercury. Tengo una extraña sensación con I wanna stay at home, y es que me recuerda mucho a algo que he escuchado más de una vez, pero no consigo saber qué es. Y puede que sea esa familiaridad (y otro bajo incuestionable) la que consigue que este medio tiempo con aires de jazz latino mantenga el listón bien alto. O quizás simplemente sea la trompeta de Chuck Findley. Lo que está claro que otra de las influencias clave de Jellyfish son Wings. She stills loves him da buena fe de ello, aunque también se pueden apreciar ciertos detalles de proto grunge, con esa letra algo pesimista. 

Otro trallazo y segunda razón (sabéis que necesito adrenalina para enamorarme) con All I want is everything, ritmo frenético y buen rollo en vena, dan ganas de comerse el mundo con este tema tan simple como efectivo, con un clímax que trasciende lo musical y abandona el wah wah de la guitarra y los esporádicos revoloteos de la trompeta para instalarse en tu torrente sanguíneo. Lo quiero todo y lo quiero ahora que dirían sus admirados Queen.

Casi sin tiempo para respirar, Now she knows she's wrong regresa al rock luminiscente y ligeramente alucinógeno que los Beatles convirtieron en clásico, que Blind Melon recuperarían un par de años después y que Jellyfish dominaban con soltura. Después, Bedspring kiss se encarga de la difícil tarea de hacer aún más diverso el disco con una bossa nova que no puedo evitar relacionar con los Bee Gees y con el bajo de Patitucci (esta vez sí que estoy seguro, ese sonido es imposible de falsificar) construyendo un contrapunto perfecto a la voz. Un tema delicado y altamente sensual, que intentaré utilizar para derretir a mi chica, porque conmigo lo ha conseguido.

Baby's coming back fue el single por excelencia de Bellybutton y probablemente el tema de Jellyfish que ha quedado en el recuerdo colectivo. Y para mí puede que sea el tema menos interesante, a pesar de que su adictivo pop ochentero de alta manufacturación, con unos arreglos circenses sublimes y una labor coral sobresaliente, consiga engancharte aunque no quieras. En esta misma línea se cierra el disco con Calling Sarah, aunque aquí es la guitarra a lo Brian May y el deje amargo de su estribillo lo que captan tu atención.



Y ya está. Diez temas. ¡Pero qué diez! Bellybutton (y Jellyfish) son un poco como el Dr. Seuss, al que tributan en esta portada: un precioso cascarón elocuente, trabajado y con un acabado milimétrico al que sólo hace falta echarle dos vistazos para descubrir la lección vital que nos quiere enseñar.

La pelota está en vuestro tejado tíos, ¡a jugar!

6 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Ante todo gracias por la reseña, veo que te ha gustado y mucho. como lo he recomendado siempre poco tengo que decir. Si quieres ampliar esos 10 temas y más de los Jellyfish, busca la box set de Jellyfish que en su día saco el sello Not lame con las demos del disco y temas no incluidos como Deliver, queen of USA, Let thos dream never end, season of the witch.... Igualmente y este también te encantara para tus oídos más hard rock el disco del grupo IMPERIAL DRAG que son los Jellys sin Sturmer. Y de este basta mirar la serie DE DIBUJOS POWERPUFF GIRLS dónde es el compositor de su BSO. Si no lo encuentras avisa y lo remito

TSI-NA-PAH dijo...

Tresn genialidades: John Patitucci,Jellyfish y el bajo...mi instrumento preferido!Gran post amigo..y muchas pistas sobre otros bajistas!
A+

Chals dijo...

Me encata este grupo, vivan los 90!!!!! (esto no incluye los vestuarios, je je je) Muy buen aporte, ya tengo mi opción de la semana. Gran post, educativo, completo!!
Saludos

Carlos Tizón dijo...

Primero, pediros disculpas por haberme saltado la ronda anterior tanto a publicación como comentar algunas de las vuestras, sorry, pero I'm back.

Jodo amigo,que bien que reivindiques el bajo, curiosamente, me introduje en el jazz de la mano de un bajista, el de Saurom, gran amigo, que me contagio su pasión por Pastorius. A loque iba, nunca le presté mucha atención a Jellyfish, algo que con este juego, me doy cuenta que no hice con muchas bandas, quizás porque me saturó esa historia alternativa de los 90, asignatura pendiente.

PUPILO DILATADO dijo...

Como ya afirmé en Pupilandia, me has alegrado la semana en el juego al elegir a Jellyfish, además, me he sentido más a gusto decantándome por bajistas que por baterías, je,je,je.

En cuanto a la banda de Sturmer y Manning, como buen amante del 'power pop' con Redd Kross a la cabeza seguidos de Jellyfish, Silver Sun (no te los pierdas!) e Enuff Z'Nuff (aunque más hardrockers) decirte he escuchado, más bien quemado "Bellybutton", qué desarrollos, que melodias y armonías, que locura de disco!!!

HOy en día esto sólo lo pueden igualar tan sólo Foxy Shazam.

Tremendo, tremendo 'post', me ha encantado volver a sentir la belleza en un álbum. OBRA MAESTRA.

Josi dijo...

Buenisimo post pese a no estar muy puesto con Jellyfish, yo estaba en los 90 mas en la onda que comentaba antes Pupi, no conocía ni a este grupo ni a sus componentes. Cuantos grandes músicos hay detrás de este tipo de grupos, la verdad. Asi da gusto conocer y aprender sobre grupos nuevos. Un saludo, Vinny.