20 de marzo de 2014

Por amor a la música: Snot - Get some

Nueva semana, nueva ronda de Por amor a la música. Esta semana Josi se puso sus gafas de sol y cogió su flamante motocicleta para dar una vuelta por las carreteras y mientras miraba las polvorientas cunetas de alguna autopista dejada de la mano de Zeus, se le ocurrió proponernos elegir a un músico que terminara sus días en el asfalto como consecuencia de un accidente de tráfico. El ha tenido que parar por una avería pero por suerte el gran batería Cozy Powell ha acudido presto con su martillo para arreglar el problema.

Por desgracia son muchos los que por una razón u otra acabaron muriendo al volante (o en el asiento del copiloto como le pasó al pobre Marc Bolan) de un automóvil. He tenido mi elección clara desde el primer momento, básicamente porque me ha venido a la cabeza sin necesidad de buscar demasiado y eso es siempre una buena señal. A las corazonadas hay que hacerles caso.

Haciendo mías las palabras que un bloguero cuyo nombre no he conseguido recordar expuso hace años, el nu metal es ese "estilo" en el que las bandas se parecen entre sí lo que una cebra a una persiana. Que sí, que tienen rayas, pero ahí acaban las similitudes. Lo que sucedió durante el final de la década de los noventa fue que a casi cualquier sonido que no encajaba en los cánones anteriormente establecidos se le llamaba nu metal. Y al final estaba de moda ser nu metal. Aunque hicieras jazz fusión o cumbia dominicana.

Algo así le pasó a Snot, una banda californiana fundada en 1995 por James Lynn Strait (voces) y Mike Doling (guitarrista) y que se forjó, como tantos otros conjuntos, en los baretos de Los Angeles a base de directos y más directos. La suerte les sonrió cuando Todd Ray, productor de hip hop pasado al rock los escogió para producir el disco y Geffen les firmó el contrato. El éxito en 1997 de su disco debut (tanto de público como de, ojo que esto es nuevo en una banda de este tipo, crítica), Get some, fue absoluto y el Ozzfest los acogió con los brazos abiertos.


Lamentablemente, la carrera de Snot se podría dar por terminada sólo un año después. Mientras se encontraban en proceso de composición de su segundo trabajo (ya tenían 10 canciones) un 11 de diciembre de 1998 Lynn volvía a su casa en Los Angeles desde Santa Barbara cuando se vio envuelto en un choque múltiple donde un camión se llevó por delante su coche en la salida de la autopista. Lynn murió casi al momento. Lo acompañaba su inseparable boxer Dobbs, protagonista de la portada de Get some y que la banda había adoptado como mascota. El pobre perro tampoco sobrevivió. La providencia, que es siempre muy puta, quiso que Lynn fuera el único fallecido y que sólo otro hombre resultara herido en el accidente.

- Algún día Dobbs tienes que explicarme cómo
demonios lo haces.
La banda quedó destrozada y Doling dijo que Snot se había terminado. Hasta el pasado 2008, momento en el que volverían a reunirse, la banda solo trabajó en Strait up, disco tributo al fallecido Lynn en el que lo más granado del por entonces panorama del nu metal (en el más amplio sentido de la palabra) interpretaban las letras que Lynn había escrito para esas futuras 10 canciones y a las que nunca pudo grabar sus correspondientes voces. Serj Tankian, Corey Taylor, Fred Durst, Brandon Boyd (Incubus), Max Cavalera, Mark McGrath (Sugar Ray) o Whitfield Crane (Ugly Kid Joe) fueron algunos de los nombres que colaboraron, así como Sevendust, amigos íntimos de la banda, que aportaron el tema Angel's son, dedicado a Lynn, una reflexión de Ozzy, un remix de DJ Lethal, y un spoken word de Lynn con base de guitarra.

No es de extrañar que con estos compañeros y coetáneos la masa decidiera encasillar a Snot dentro del nu metal. Nada más lejos de la realidad. Snot es una banda de hardcore punk con, eso sí, una querencia casi enfermiza por el groove más salvaje. El bajista John Fahnestock es uno de los puntos fuertes, con unas líneas de funky elástico casi hipnóticas. La tralla la ponen Jamie Miller a la batería, las guitarras de Doling y Sonny Mayo, con unos riffs frenéticos (¡y sólos de guitarra! eso no es de nu metaleros, no me jodas) y, por supuesto, la voz de Lynn que alterna los bajos desganados con berridos enfermizos. Metal gamberro que sorprende por una propuesta más que simple y desenfadada en sus letras (reflejo de la personalidad de un Lynn que al ser preguntado por el nombre de su banda tras ser arrestado por exhibicionismo, aún tuvo ganas de seguir con el cachondeo y escribió un "Megadeth" en el informe policial) pero que instrumentalmente es una auténtica delicia.

- Just say something to the record, tell the people what you feel.
- Fuck the record! And fuck the people!

Así de contundente arranca este disco. En Snot el groove es el protagonista absoluto, con toda la banda desatada. A partir de aquí la cosa se va alternando entre temas de puro desfase y otros en los que la vena funky y cuasi psicodélica de Snot toma el control. Stoopid y Snooze button se acercan al stoner más directo, 313 es una maldita experiencia astral y The box suena épica y agresiva en una devastadora crítica contra la televisión. En el término medio tenemos el tema de mismo nombre, Get some, o las panterianas I jus' lie y Unplugged. Y en el apartado más cañero aparecen la aceleradísima y rockera Joy ride (que, cosas de la vida, finaliza con el sonido de un accidente de tráfico), la arrolladora Deadfall (recomendadísima si queréis sacudiros las penas a base de cabezazos), otra dosis de groove huracanado con Tecato, el punk desenfrenado de Mr. Brett (colaboración de la guapísima Theo Kogan y un sólo de Doling que corta la puta respiración) y el funk agresivo y políticamente incorrecto de My balls, que cierra el trabajo. Snot no tenían ningún tipo de complejo a la hora de explorar todas las posibilidades y por eso, a modo de interludio, se incluyen en Get some dos versiones del tema del mismo nombre: Get some o'deez, pura lisergia, y Get some keez, chill out relajante de precisa manufactura.

Un disco para sudar, menear el cuello (y todas las extremidades disponibles) hasta que sufra y rendir tributo a una de esas bandas (junto con otras muchas) que pasaron desapercibidas para el público rockero por una etiqueta que ni les iba ni les venía.




Os dejo para terminar con uno de los temas de Strait up, el disco tributo a Lynn. Se trata de Until next time, interpretado por Snot y Jason Sears, vocalista de los hardcoretas R.K.L. (Rich Kids on LSD) y que, además de encantarme, siempre me pone los pelos de punta con ese "I love you Lynn!" que grita hacia el final.

5 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Ni idea de grupo ni disco ni nada fuera de juego total He pinchado y suena de miedo . Graciñas

Forrest Gump dijo...

Me pasa como a bernardo..nada de nada...Es lo bueno del juego es que cada vez sabemos un poco mas en nuestro amor a la musica descubriendo grupos que no se le prestaria la atencion necesaria si no fuese porque un compañero nos habla de ello.
A+

Josi dijo...

Vaya, vinny, ni idea de este grupo, no se como a alguien se le ocurrió calificar a este grupo como nu metal, es hardcore y del cojonudo, la verdad, vaya groove, demoledor, me encanta, un saludo y muy buena entrada, colega.

PUPILO DILATADO dijo...

Hey Vinny!!, me están flipando de la hostia estos Snot!!!, menudo 'groove', menuda intensidad sónica!. Tuve una época muy nu-metal y alrededores y me llegué a saturar, me gustaron en su día los Korn de los tres primeros discos, al igual que los primeros Bizkit, System of a Down, los tremendos dos primeros discos de Incubus, etc...pero gracias al 'high energy' y el neo-swing' salí de un estilo que sólo hacía que repetirse una y otra vez con tanto sampleado, voces lloronas y explosiva guturalidad. Eso sí Snot me han encantado, no los veo unos puretas nu-metal por esos toques stoner, algunos ritmillos Helmet, su tendencia hardcore, etc,... pero es normal que se les encasillase en el estilo porque esa calma/tormenta eran muy típicas de aquellas bandas.

En cuanto al desenlace, bufff!! Qué mala suerte!, ese choque que se escucha en el tema "Joyride" es sobrecogedor, casi premonitorio y encima con su inseparable perro, joder!

Carlos Tizón dijo...

coño, ni idea de esta gente, yo es que ni cebras ni persianas jajja, nunca me fijé demasiado en todo lo que entraba en el saco, habrá que ir mirando