26 de abril de 2014

Histeria universal: Flores para William Martin

Cuando pensamos en la II Guerra Mundial, seguro que nos vienen a la cabeza el Desembarco de Normandía, las Ardenas o Iwo Jima. Sin duda fueron puntos clave de la victoria aliada, pero la Historia ha dejado en la sombra a muchos otros que fueron tanto a más importantes, sin los que la guerra podría haber tenido otro final.

Comandante William Martin
Quizá el más importante de los héroes en la sombra sea Alan Turing, quien sin haber empuñado nunca un arma, consiguió asestar el primer golpe mortal a Hitler. Encabezó el equipo que en Bletchley Park, continuando el trabajo iniciado años atrás por la inteligencia polaca, logró descifrar la máquina Enigma, gracias a lo cual los aliados estaban al tanto de todos los movimientos del ejército alemán, como si estuviesen presentes en el mismisimo despacho del Führer.

Pero hoy vamos a hablar de William Martin.

La campaña en el norte de África estaba terminando, los británicos eran capaces de anticiparse a los movimientos de Rommel gracias a la información descifrada. Esta información se filtraba desde Bletchley Park a los mandos militares de forma controlada. Muy pocos sabían de dónde provenía, pues era necesario que no llegase a oídos alemanes el hecho de que Enigma había sido descifrada.

Británicos y americanos tenían ahora la vista puesta en Europa. Un primer intento de desembarco en la Francia ocupada acabó en fracaso, y el paso lógico era entrar por Sicilia. La isla era una cabeza de puente clave, que además aliviaría la precaria situación de Malta y contribuiría al control del Mediterráneo. Hitler, por supuesto, había llegado a la misma conclusión, y era previsible que concentrara sus fuerza en proteger Sicilia. Los aliados necesitaban hacerles creer que el desembarco se iba a producir en otro lugar.

Ante esta situación, el oficial de inteligencia naval Ewen Montagu propuso la que se conocería como Operación Mincemeat. Se arrojaría un cadáver en la costa del sur de España con información falsa, haciendolo pasar por un oficial británico de camino a África cuyo vuelo se había estrellado. Era de esperar que fuese encontrado por las autoridades de la España de Franco, que transmitirían la información a los alemanes.

El problema era cómo hacer creíble el engaño. El cadáver debería pasar una autopsia, y tenía que parecer un oficial británico muerto ahogado. Para este fin, se encontró el cadáver de un hombre muerto por neumonía, del que se certificó que el agua que tenía en los pulmones podría pasar por agua de mar. El cuerpo fue guardado en un congelador hasta que fue arrojado al mar en la costa de Huelva, donde, por suerte para los aliados, no tardó en ser encontrado por un pescador español.

El comandante William Martin, nacido en Cardiff en 1907 había sido destinado al Cuartel General de Operaciones Combinadas. Cuando se le encontró ahogado llevaba consigo fotos y cartas de amor de su novia Pam, también sus llaves y unas entradas para el teatro. Tenía además consigo unas facturas sin pagar e incluso una carta de su banco en la que se le notificaba de sus deudas. También se encontró en su maletín información secreta en donde se desvelaban los planes aliados de atacar Cerdeña y usarla como base para iniciar la invasión del sur de Francia, y de un gran desembarco que se llevaría a cabo en los Balcanes. También informaba de las intenciones de la inteligencia británica de engañar a los alemanas, haciéndoles creer que el desembarco real se iba a producir en Sicilia.

Una autopsia del cuerpo fue hecha por un médico español, que presentó sus dudas sobre la muerte real del sujeto. Sin embargo nadie le escuchó y la supuesta información secreta interceptada fue enviada inmediatamente a Berlín.

Los británicos obtuvieron, a través de mensajes interceptados de Enigma, confirmación de que el engaño había sido un éxito. Churchill, que se encontraba en Estados Unidos, recibió un telegrama diciendo que "se han tragado toda la carne picada" ("Mincemeat Swallowed Whole").

Las fuerzas alemanas se dispersaron para proteger los distantes frentes de Cerdeña y Grecia, y poco después la Operación Husky comenzaba. Sicilia servía de punto de entrada para los aliados en Italia, y por tanto en Europa.

Isabel Naylor, junto a la tumba de William Martin
Pero la historia de Willian Martin no acaba aquí. El honorable comandante, muerto en acto de servicio, fue enterrado en el cementerio de Huelva, donde sigue descansando, y en cuya tumba siempre se pueden ver flores frescas. El misterio sobre la identidad real de este hombre aun no se ha desvelado, aunque mucha documentación fue desclasificada por el gobierno británico en 1996 y existen varias teorías al respecto.

Respecto a las flores que adornan el lugar de reposo eterno de Willian Martin, en 2002 Isabel Naylor fue condecorada por el gobierno británico al descubrirse que era ella quien las llevaba, siguiendo la tradición de su padre, un minero inglés que trabajaba en Riotinto.

3 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Interesantisimo. Sobre criptografia la novela de Neal Stephenson Criptonomicron sobre estos hechos es divertidisima

21st Century Schizoid Man dijo...

Entradón, colega, entradón. Esto me lleva a confirmar una cosa que ya sabía: que en Normandía no sólo fueron los yanquis quienes se batieron el cobre, sino que hay muchos que se la jugaron, también. Por favor, sigue haciendo más entradas así. ¡Me encanta!

Enrique Nielsen dijo...

Aqui os dejo la última investigación sobre el misterio de William Martin.
La tumba de W.M. se encuentra vacía.
Espero que os interese.
Un saludo.
http://huelva24.com/not/54631/william_martin__el_cuerpo_que_robo_alemania__el_secreto_que_inglaterra_guarda/