Vale. Antes de que os pongáis tiquismiquis he de decir en mi defensa que he tenido una semana de perros. Mucho curro, mucho calor y mucho estrés. Así que cuando vi que Josi ponía en el candelero al señor Ritchie Blackmore y a su señora (quién la pillara por banda, ay, quién) Candice Night, dos canciones me vinieron a la cabeza casi instintivamente: Burn, de aquella maravillosa MK III de Deep Purple y, puede que menos conocida pero una de mis debilidades, Light the universe de Helloween en colaboración con la señora Blackmore-Night.
Como la primera es más adecuada para uno de mis "temàzos", creo que voy a tirarme por la segunda. Me hubiera gustado comentar algo en lo que participaran los dos, pero lo poco que he escuchado de Blackmore's Night me parece insufrible y el Stranger in us all ya lo ha cogido Nortwinds (otra vez, ejem, ejem). Puestos a elegir, también hubiera preferido algo que involucrara únicamente a Candice (madre mía, si es que está que se rompe la tía) pero, buf, ese disco en solitario, Reflections, tiene toda la pinta de pastelada monumental y creo que paso. Así que aún a riesgo de salirme por la tangente una vez más, me quedo con el tema de Deris y los suyos.
He de reconocer que durante mucho tiempo le tuve una tirria horrorosa a la formación actual de Helloween. Quizás porque era un poco fanboy de Michael Kiske (ahora probablemente todo lo contrario) y quizás porque la voz de Andy Deris no terminaba de convencerme. El caso es que después de aquel Unarmed con el que la banda celebraba su 25 aniversario, me reconcilié con ellos un poquito. Un ejercicio de revisión y variedad artística bien se merecía una oportunidad. Poco antes de eso, había escrutado con lupa este Keeper of the Seven Keys: The legacy con afán destructivo. Y, hombre, vamos a reconocer que no está a la altura de los dos originales (ni tampoco del buen estado de forma de los germanos a día de hoy) pero tampoco es un desastre.
A ver, vale, cuando se ponen en plan épico progresivo la cosa les sale rana. Básicamente porque las dos canciones más largas de todo el trabajo, The king for 1000 years y Occasion avenue (sendas aperturas de los dos discos que componen el álbum) flojean mucho: cambios de ritmo cogidos por los pelos y que en ciertos momentos ni siquiera se pueden justificar. Pero aquí también están los Helloween más potentes y afilados (esos que tanto se prodigan estos últimos años) en temas como The invisible man, Silent rain, Do you know what you're fighting for, Pleasure drone o The shade in the shadow.
Y por supuesto, los que no podían faltar son mis Helloween favoritos, esos Helloween por los que se acuñó el término happy metal y que siempre han sido su punto fuerte. Canciones ácidas, en cierta medida experimentales, contundentes y, sobretodo, divertidas. Aquí destacan con nombre propio Mrs. God, Come alive y Get it up, acompañadas de otros trallazos más en la onda tradicional de la banda como My life for one more day o Born on judgement day.
Personalmente, creo que fue un error muy gordo de Weikath intentar lanzarse por su cuenta y riesgo (a pesar de los esfuerzos de Deris) a una secuela de los dos discos más icónicos de la banda (y ya de la portada ni hablamos... madre mía que despropósito). Básicamente porque, sin comparaciones de por medio y como ya he dicho, no es un mal disco. El problema es que sin Hansen ni Kiske (engranajes creativos casi perfectos cuando trabajaban en armonía), queda una especie de versión descafeinada que sería mucho más considerada sí, por ejemplo, hubiera iniciado una nueva historia totalmente distinta.
A ver si un día me pongo y hago una buena reseña de los dos Keeper of the Seven Keys originales, que bien se lo merecen. Hasta entonces, seguiremos en esto Por amor a la música.
PD: Espero poder tener mi entrada de inicio de ronda para el miércoles por la noche. Si no puedira ser, el jueves por la mañana como muy tarde la tendréis lista.

Comentarios
A+
En cuanto al video con Candice, está muy buena sí, pero tiene ese 'heavy pastelón' (el clip) que es lo que me echa para atrás con ellos. De todas formas muy buen post, a pesar de los agobios que llevas me han picado la curiosidad los temas cañeros y me lo apunto.
Saludos