6 de agosto de 2012

Sangre fresca (JULIO 2012)

Esta mañana, el explorador MSL Curiosity aterrizaba, o mejor dicho amartizaba (JARLJERLJIRLJORLJURL), en la superficie del planeta rojo (Marte, no los estudios de LaSexta). La comunidad científica espera expectante los resultados que sus paseos por aquellos parajes monocromáticos puedan arrojar. Me uno a esta expectación en pos de encontrar un planeta habitable lejos de este estercolero hediondo y poblado por infraseres que es el nuestro. Yo por si acaso ya tengo metidas en una maleta una muda limpia, la Game Boy Color, un bañador y un polar, que uno nunca sabe que tiempo le va a hacer en Marte.

Pero mientras el Curiosity acaba su labor, tendremos que esperar. Os propongo que, por el momento, nosotros exploremos algunas de las novedades discográficas que nos ha dejado este caluroso e IVAraniego julio:

Con un título tan sugerente (y casi premonitorio, veremos a ver si no se lleva un sonoro "que te follen" de sus seguidores más acérrimos) como es Harakiri , Serj Tankian presenta su tercer trabajo como solista, entre que se decide y no a reactivar System of a Down. Si en su début el piano se convirtió en compañero inseparable y en su anterior referencia era la orquestación la actriz secundaria de lujo, aquí son los samplers y diversos efectos de música electrónica los que sirven de base para las histriónicas líneas vocales y las políticamente comprometidas letras. Algo alejado de su estilo habitual, aunque se mantienen los repentinos cambios de ritmo y el contraste frenético, en algunos momentos parece que la voz de Tankian y los sonidos más actuales (por no decir comerciales) no terminen de casar, aunque a cada escucha el conjunto resulte más homogéneo. A pesar de la desgradable sensación de que el vanguardista de Serj se ha dejado llevar por la corriente, os atrapará con sus garras multicolor. 


Los que sí han vuelto como siempre son P.O.D. Para mí, uno de los pocos grupos (por no decir los únicos) que siguen en forma de la oleada numetalera de fin de siglo. Y es que casi todos sus compañeros de armas han caído en la red de algún otro estilo y se han reciclado para bien o para mal. Bueno, Limp Bizkit no. Pero Limp Bizkit nos gustan, joder. El caso es que ellos, aunque están más gordos y Sonny Sandoval se ha quitado las rastas, siguen a lo suyo, a remover como nadie los cimientos del movimiento, mezclando con exactitud milimétrica el rock, el metal, el hip-hop, el reggae y el funk. Durante los últimos años su calidad como músicos ha crecido exponencialmente (When angels and serpents dance es un discazo) y aunque Murdered love baja un poco el nivel, sigue siendo excepcional. Un disco para disfrutar sin pensar, para paladear cada compás aplastado, cada sorpresa en forma de estribillo. 


Tuve que concienciarme mucho para escucharme de un tirón lo último de Baroness. Un trabajo doble siempre requiere un esfuerzo extra, pero si además es de una banda que se caracteriza por sus composiones ambientales que reptan entre el stoner y el sludge, la tarea se me antojaba titánica. Nada más lejos de la realidad, porque Yellow & Green (sí, tras el Red album y el Blue record, la imaginación les sigue funcionando) es más directo de lo que esperaba. Si bien es cierto que su encanto reside principalmente en el sonido atmosférico y en sus elaboradas melodías, se agradece que se hayan suavizado un poco. El resultado a los puristas no los convencerá, estoy seguro, suena demasiado dulce y hasta se podría decir que ligero. Pero a mí me han convencido y estoy dispuesto a compartir con ellos muchas tardes de estudio. Ah, y las portadas de John Baizley siguen siendo una pasada. 

Un par de amigos estuvieron en la actuación de Dream Theater de Madrid el pasado febrero y vinieron echando pestes de los teloneros, unos tales Periphery. Pero no me fío ni de mi sombra y decidí darles una oportunidad. Y he de reconocer que Muramasa, la intro, me puso la lefa a punto de nieve. Pero después mi líbido pegó un portazo y se marchó con el butanero. Periphery II: This time is personal es... soporífero. Metalcore progresivo del que aburre a las piedras, con el mismo riff repetido una y otra y otra y otra vez con alguna pequeña variación que es casi imperceptible, una voz aniñada tan de moda como desquiciante y canciones insufriblemente largas. Porque seamos sinceros: salvo honrosas excepciones (como por ejemplo Protest the Hero), las nuevas generaciones del metal progresivo carecen de ese toque mágico que poseen los más veteranos. Pues eso, alejaos de él. 

Un servidor no es thrasher y si lo sacas de Metallica, y algo de Anthrax y Megadeth, se pierde. Por eso voy a reconocer sin ruborizarme que no había oído nada de Testament. Arrepentido me hallo y hablo totalmente en serio. Porque este disco ha cumplido todas mis expectativas. Y eso que mis expectativas con respecto a Dark roots of Earth eran muy altas con esa portadaca que me lleva. Doble bombo directo a la yugular, guitarras atronadoras, solos de manual, ritmos de vértigo y letras que hablan de destrucción salidas desde las mismísimas entrañas del planeta. Sin ponerse filosóficos, sin suavizarse, sólo resentimiento y talento para construir historias épicas y apocalípticas. No se va a convertir en mi disco favorito, y probablemente no vuelva a escucharlo entero en mi vida, pero el buen sabor de boca no me lo quita nadie, y el Souls of black ya se está bajando. 

The Gaslight Anthem es una de esas bandas que anda en boca de todos. No había tenido el placer de catarlos y creo que no lo voy a tener. Sí, bien, suena mucho a clásico, muy a Springsteen y Dylan, con ese rollito folk rock tan de moda, esa melancolía de calles vacías y botellas de whiskey en la valla de madera del porche de la abuela, con sus campos de trigo dorado brillando al fondo y el humo de las fábricas elevándose en el cielo. Pero fuera de eso, me parecen algo descafeinados. Los temas son muy bonitos y todo lo que queráis, pero la emotividad me suena muy forzada, como cuando los actores tienen que llorar en escena y se obligan a recordar algún momento triste. Handrwritten se deja escuchar, pero de tanto que se deja llegas a olvidarte que lo tienes puesto y sólo cuando llevas un rato escuchando el zumbido de los altavoces te das cuenta de que ha terminado. Prescindible. 

Pues hasta aquí hemos llegado. Deciros que algunos de los vídeos que os he puesto son de las canciones que he encontrado en YouTube, no de las que en un principio quería poner, así que la mayoría son singles y cosas así, de esos que no tienen problemas de copyright.

Nos leemos shurmijos.



Este es el significado de las calificaciones. Obviamente son de carácter personal, pero... cojones, ¡todo este blog está basado en impresiones personales!
- ★ Infumable. Lo comento sólo para que os mantengáis alejados de él. No tenéis huevos...
- ★★ Regular. No perdéis nada por darle una escucha, pero tampoco por no dársela.
- ★★★ Bien. Puede que os guste o no, dependiendo del tipo de música al que esteis acostumbrados.
- ★★★★ Recomendable. Es altamente probable que engrose vuestra lista de discos pendientes.
- ★★★★★ Crema. Para bajárselo sin dudar y, si dispones de monetario, comprarlo.

✩ Representa que la puntuación está entre la que indican las estrellas negras y la siguiente.

2 comentarios:

luther blues dijo...

No controlo los nuevos sonidos metaleros (me he quedado en el tiempo)pero debo decir que mientras existan artistas como estos que nos presentas el heavy goza de muy buena salud
Un abrazo y buena semana

J.M.B. dijo...

Tengo muchisimas ganas de escuchar Yellow & Green, lo pille por amazon.com y esperaba que me llegase para antes de irme de vacaciones. Tanto este como Handwritten me esyan esperando a que vuelva a la cueva. Supongo que tambien me habra llegado el de Turbonegro y alguna otra sorpresilla. No sabia que POD seguiam en funcionamiento


saludos