11 de junio de 2011

A night at the opera


¿Habéis jugado al Guitar Hero alguna vez? ¿Al Rock Band en su defecto? Seguro que sí, no hay quién se resista a emular a una rockstar y mucho menos sí puedes hacerlo guitarra, baquetas o micro en mano (aunque sean de plastiquete). Nosotros (Alex, un servidor y nuestros amigos) somos bastante aficionados a juntarnos en alguna casa y pasar un par de horas haciendo el gamba. El problema viene que después de la cuarta sesión, la mitad de las canciones te las sabes y la otra mitad ni siquiera te gustan. De manera que empiezas a tantear otros juegos, tratando de buscar una lista de canciones que se adecue a tus gustos.

Luego están los juegos temáticos. Ya sabéis, esos dedicados a décadas o grupos en concreto: los 80Metallica, Aerosmith o The Beatles. Os podéis imaginar la cara que se me quedó cuando descubrí que la franquicia Rock Band había dedicado uno de estos títulos a... ¡Green Day! ¡¿Pero esto qué coño es?! ¿Me estáis diciendo que no hay rock bands muchísimo más grandes en el mundo que el trío de imbéciles este? ¿Y AC/DC, Iron Maiden,  U2, Pearl Jam, Nirvana, Led Zeppelin o Deep Purple? Joder, que si es por llegar a un público más amplio ¿qué me decís de Queen? ¡A todo el mundo le gusta Queen!

En fin, no seré yo el que trate de entenderlo. Pero mira, ya que hablamos de Queen...

Damas y caballeros, les presento el que para un humilde servidor es el mejor disco de rock de la historia (ejem, ejem). A night at the opera no es tan jodidamente enorme en todas sus facetas, tan ecléctico, tan completo de principio a fin que una vez que lo escuchas, ya sólo puedes quererlo. ¿Razones? Tengo varias.


Desde su nacimiento, el rock ha ido expandiéndose poco a poco, mutando, evolucionando, mezclándose, absorbiendo cosas de aquí y de allá, hasta dar lugar a un árbol genealógico dónde la relación entre primos lejanos, como podrían ser el indie rock y el metalcore, son meramente anecdóticas. Hacer un disco de rock variado, dónde cada canción sea (prácticamente) distinta a la anterior y, no sólo eso, sino hacerlo bien, convertir cada tema en una obra de arte, es algo que no todos los artistas pueden conseguir. Así que, sí, la primera razón es la variedad.

La segunda es que el si hablamos de que una banda es buena, tiene que ser la banda al completo. Existen muchos grupos que destacan simplemente por la calidad de uno de sus integrantes. Queen tuvo la suerte de juntar a cuatro genios como eran Freddie Mercury, Brian May, John Deacon y Roger Taylor. Y no sólo de juntarlos, sino además de conseguir que, a pesar de sus tensiones internas (que las tenían), al final en cada canción todos sacaban lo mejor.

Y la tercera y, quizás, la menos importante puesto que deriva de las dos anteriores, es la influencia que Queen como banda y A night at the opera como disco, han tenido en las generaciones posteriores. Con un poco de imaginación, cada tema puede transportarnos al tiempo actual, y no es complicado imaginar a multitud de grupos de casi todos los estilos, unidos en un macroconcierto, interpretando temas de este trabajo.

El disco fue titulado así en en homenaje al mítico largometraje de los hermanos Marx, poseedora de dos de las mejores situaciones humorísticas de la historia del cine, el camarote (¡y dos huevos duros!) y el contrato (La parte contratante de la primera parte...), después de que la banda estuviese una noche viéndolo en el estudio durante la grabación.

Tras el rotundo éxito internacional que supuso el también soberbio Sheer heart attack, Queen aprovechó los meses siguientes para descansar y preparar el que sería su cuarto álbum, aprovechando el tiempo de asueto para asistir a la boda de Deacon y para que May se fuera a Tenerife a estudiar astronomía (LOL). Tras el cambio de discográfica y la llegada a EMI, el nuevo encargado y co-productor, Ray Thomas Baker, convenció a sus jefes de que dieran a la banda el mayor apoyo económico posible, lo que dio como resultado que, A night at the opera, se conviritió en el disco más caro grabado hasta la fecha.

El grupo utilizó está importante inversión para hacer uso de varios estudios de grabación simultáneamente. Los estudios Olympic, Sarm, Scorpio y Lansdowne en Londres estaban a poco más de veinte minutos en coche los unos de los otros, de manera que mientras algunos miembros estuviesen trabajando en un tema, el resto no tenía por que esperar para poder avanzar en otro.
Tan titánico esfuerzo acojonó un poco a la banda, que no las tenía todas consigo para cumplir las esperanzas que la discográfica tenía puestas en ellos. El propio Brian May dijo poco después de la publicación que si la recepción del disco, tanto en ventas como por las reacciones de crítica y público, habría supuesto el final de la banda, que ya por aquel entonces comenzaba a acusar un poco el choque de egos de todos sus componentes.

Entiendo en parte la preocupación de May, y es que un disco tan compejo y extraño como A night at the opera es arriesgado hasta para una banda como Queen, que ya había demostrado de lo que era capaz. Tras la desaparición de los Beatles a principios de década y de que los Rolling dejasen el liston jodidamente alto con la dupla Sticky fingers-Exile on Main St. y a la espera de que el punk, que serviría como revulsivo a las estructuras más clásicas del rock, saliese del subsuelo sólo un año después, este trabajo es la perfecta amalgama de todo lo que sonaba y había sonado en el mundo por aquel entonces.

Un piano virtuoso, un arreglo de cuerdas tétrico y una guitarra descomunal presentan Death on two legs (Dedicate to...). Ritmo pesado y oscuro, que brilla intermitentemente, con un Brian May fantástico, arrancando de su guitarra sonidos crudos y distorsionados, Deacon y Taylor marcando el paso y un Mercury que escupe odio en cada frase. Y es que el tema está dedicado a su anterior manager, Norman Sheffield, con el que Mercury no debía de llevarse muy bien. Perlas como You suck my blood like a leech, You've never had a heart o ese But now you can kiss my ass goodbye nos demuestran el poco aprecio que debía tener el carismático vocalista a Sheffield, y es que por lo visto el hombre sisaba más pasta de la que debía y Mercury se quejaba de que, tras el éxito obtenido por sus tres primeros trabajos, los beneficios económicos que recibió la banda, no eran los suficientes.

Freddie se pone su mono de frontman y se curra el solito Lazing on Sunday afternoon que reconozcámoslo, es una puta paranoia. Uno de esos temas a los que después Queen nos acostumbraría, pero que por aquel entonces debió sorprender de sobremanera. Para conseguir el efecto en la voz de Mercury, lo que hicieron fue grabar sus voz una vez y después volver a regrabarla, reproduciendo la grabación anterior metida en un cubo de metal. Todo muy artesanal. Es la canción más corta de la carrera de los ingleses, pero aún así, Brian May irrumpe veinte segundos antes del final y se marca un solo de inspiración circense que cambia de clave en el último momento, para introducir el siguiente corte del disco.

Como os comentaba antes, Queen fueron muy grandes como banda e individualmente todos sus componentes. Puede que Freddie Mercury poseyera ese carisma y ese savoir faire que toda rockstar necesita, pero I'm in love with my car es un clarísimo ejemplo de que no era el pilar fundamental del conjunto. Y es que Roger Taylor demuestra que además de ser un gran batería, es un gran compositor y cantante. Esa voz rasgada, inusualmente aguda y nostálgica, que fluye sobre un tema pegajoso y con espíritu de soul, dónde la guitarra de May da las réplicas al propio Taylor. La letra está dedicada a uno de los roadies de la banda, Jonathan Harris, que estaba, espero que metafóricamente, enamorado de su coche, un Triumph R4. Deberíamos todos dar las gracias a Freddie por negarse a cantar el tema, aunque más de uno lo hubiéramos hecho. El propio May reconoció que cuando Taylor le presentó la demo, creyó que estaba de broma.

You're my best friend nos trae de nuevo a los Queen sentimentales, positivos y alegres. Una vez más deberíamos agradecer al señor Mercury sus "peculiares" manías. Y es que fue cuando Freddie afirmó categóricamente que él no iba a tocar "esa cosa horrible", refiriéndose a un teclado eléctrico, cuando Deacon se lo llevó a su casa para aprender y, mientras practicaba, se sacó de la manga este tema. Bonita canción dedicada a la amistad, ese sentimiento siempre olvidado en detrimento del amor, cuando todo el mundo sabe que, en nuestro caso una mujer, antes de ser tu amante, debe ser tu amiga.

'39 es simplemente brillante. La perfecta armonía entre las guitarras acústicas y la eléctrica, con ese aire folk y ese estribillo emotivo y delicado, con Deacon y Taylor marcando el ritmo como nadie, y con unos coros que, si bien es cierto que Queen siempre cuidó los arreglos corales, aquí rozan el sobresaliente. Curiosa historia la que nos relata May con esta letra: unos astronautas emprenden un viaje por el universo de un año de duración, pero cuando regresan se percatan de que ha pasado casi un siglo (cosas de las teoría de la relatividad y tal, que sabemos que sobre el papel, o en este caso un pentagrama, todo se aguanta) y que todas las personas que querían ya no están.

¡Rock'n'roll nenas! Sweet lady ha venido para que no os olvidéis que Queen es una maldita banda de rock, y que saben hacerlo igual de bien o incluso mejor que el resto de experimentos de este disco. Ese riff vacilón y ese estribillo que anticipa lo que será el final de la canción, una magnífica jam session con toda la banda desbocada, en una maldita orgía de velocidad y desenfreno, dónde May se siente como en casa, Deacon machaca el bajo sin compasión y Taylor, que reconoció que este tema era de los más difíciles a la hora del directo, lo ensambla todo a baquetazo limpio.

Seaside rendezvous es una nueva locura de Mercury, un foxtrot elegante y juguetón. Ayudado por Deacon, el bueno de Freddie hace desfilar multitud de instrumentos sobre un piano saltarín, como un clarinete, una trompeta, una tuba, e incluso se atreve a marcarse unos pasos de claqué... ¡pero todo es mentira! Porque en realidad los instrumentos no son otra cosa que Mercury y Deacon imitándolos con un cazú y el baile es un tamborileo con dedales en la mesa de mezclas (joder, ¿pero estos tíos hay algo que no sepan hacer?).

Cambiamos de registro, porque The prophet's song saca el lado más heavy y oscuro de la banda, con un Deacon monumental, machacando los compases con maestría, que May acuchilla con su guitarra creando la perfecta atmósfera apocalípitica de la que hacen gala las palabras del profeta. Personalmente, el tema me encanta, pero eso sí, se les fue un poquito la mano con el puñetero canon que marca el ecuador de la canción, que llega un momento que acabas desquiciado. Eso sí, cuando regresan los instrumentos, el tema remonta el vuelo en una espiral de rock sucio, progresivo y... épico. Quién tras escucharla aún dude de los orígenes del power metal, que se la vuelva a escuchar.

Preciosa balada Love of my life. Mercury y su amado piano nos deleitan con una melodía de corte clásico, con ribetes barrocos, en el que la formación clásica de Freddie a la hora de componer queda más que patente. Ese arpa inspiradora, de musa de las artes y la sangrante guitarra de May, que en ciertos momentos parece querer ser cien violines terminan de redondear el tema.

Yo no sé que tienen los ukeleles, pero me ponen de buen humor. En Good company, Brian May ejerce de hombre orquesta y acompaña el genuino sonido dixieland con una guitarra que revolotea y zumba a base de wah-wahs, para contarnos una historia cotidiana y tan triste como, muchas veces, inevitable, la de la soledad del hombre cuando llega la vejez y lo único que necesitas es hablar con alguien, compartir tus experiencias para que los que vienen después, no comentan tus mismos errores. En el caso de nuestro protagonista, el haber dejado de lado a sus amigos tras casarse.

¿Alguien no ha escuchado Bohemian rhapsody? Si nunca la has escuchado, ya puedes largarte de este blog, no queremos gente de tu calaña por estos lares. No, es coña. Quédate. Pero ya puedes empezar a buscar dónde escucharla, porque mañana no estaré de tan buen humor. Y es que estamos ante un auténtico himno.
Tras esa magnífica introducción a capella, en la que el protagonista se plantea la diferencia entre la realidad y la fantasía, comienza un pasaje dulce y delicado, dónde la melodía del piano te enternece el corazón, si es que  no lo ha hecho ya Mercury implorando perdón a su madre por haber matado a un hombre y que no se preocupe por él, que siga con su vida. Y si eres un tío duro y aún no sientes el nudo en la garganta, Brian May te brinda un sólo que te vuelve los calzoncillos y el prepucio del revés. Así que aquí está nuestro amigo, un chico pobre, un bohemio que ha cometido un horrible crimen y que probablemente va de droga hasta las cejas. De manera que lo que viene a continuación no nos sorprende en absoluto. Bienvenidos al momento más loco, divertido y enervante de la historia del rock. Scaramouche, Galileo, Figaro y demás gentuza se disputan el alma del muchacho y ¿qué mejor manera de representarlo que con un poco de ópera? Hombre, yo habría optado por unos buenos gritos guturales. Pero perdería el encanto, lo sé. Además, pensándolo bien ¿hay algo más acojonante que un tenor italiano intentando robar tu alma? No lo creo. Pero si pensabas que ahí iba a acabar la cosa, estás muy equivocado. Porque llega el apoteosis. Porque cuando Deacon, May y Taylor entran en tromba no hay quién los pare. Y en este momento tu alma estará en manos de Figaro, o de Galileo, o de su puta madre, pero tú lo único que quieres el saltar como un demente y sentir el rock'n'roll recorriendo tus venas. Porque has perdido el juicio, al igual que nuestro protagonista. El final no puede ser más exquisito, con la guitarra y la voz de Mercury perdiéndose en la lejanía, mientras el omnipresente piano da los últimos coletazos, como un enorme pez dorado que se deja llevar, tras luchar contra la corriente.

Con una versión que Brian May realizó del himno británico, God save the queen, se cierra esta auténtica obra maestra. Como cierre, sinceramente, no me gusta una mierda pues pienso que Bohemian rhapsody habría sido un muchísimo mejor corte para acabar. Pero nadie es perfecto, ni siquiera los más grandes.

Y se acabó. ¿Corto? Ya lo creo. Si fuera por mí, A night at the opera podría durar horas y horas, que yo seguiría sin cansarme, porque esa sensación de subir y bajar, de montaña rusa musical, me encanta. El único pero, si es que queréis buscarle alguno, es que para haber tenido una producción millonaria, los medios de la década de los 70 seguían siendo muy inferiores a los que vendrían después. Y si bien parte de la magia de A night at the opera es ese sonido puro y clásico, no puedo dejar de pensar que la grabación no le hace verdadera justicia a la fuerza y el espíritu del disco, y que una grabación a día de hoy con la banda original, sería aún más increíble. ¿Pero quién soy yo para quejarme?

Cuidaos mucho gentuza. Que os den por culo y un abrazo bien fuerte.

PD: No he podido resistirme a enseñaros dos magníficas versiones de Bohemian rhapsody que como habéis podido comprobar, me fascina. La primera es una hilarante reinterpretación de las populares marionetas de Jim Henson, los muppets o teleñecos, como los conocemos por estos lares. La segunda es una cita obligada para todos aquellos amantes del rock, y corresponde al archiconocido concierto tributo a Freddie Mercury de 1992, con Elton John al piano y con un Axl Rose que capta como nadie la energía del tema. Sin palabras... buf.

13 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Jojo... pedazo de post, madre mía, hacendado me hallo ante tal despliegue. Hay que ver lo que ganas cuando te metes con álbumes clásicos y te dejas a los pintores de puertas de garaje de brocha gorda xD. Respecto al disco y al grupo. Queen me gusta, no es uno de mis grupos favoritos pero tienen discos geniales. Un ejemplo de lo que acabo de decir sería esta monumental obra. ¿Cómo no caer rendido ante temas como 39, Death On Two Legs o You´Re My Best Friend?. Gran disco.

Por cierto; voy a soltar una herejía: Bohemian Rhapsody me aburre, no me gusta. Quizás es porque está muy sobada; pero no me termina de llamar.

Ale, que te den por culo, hijo de puta, deformado.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Oh, darlings que diría Freddie, qué ganas tenía de leer este post. Vi que estábais que lo publicábais-que no lo poníais.

¿Green Gay tienen guitar hero?

Jarl. Pues sí, cualquiera tiene franquicia ahora.

Pero corramos un tupido velo shurmanos.

Sí, Queen le gustan a todo el mundo. Vamos, de Queen entre el primero y 'The Game' es todo realmente genial. Luego ya no es lo mismo aunque creo que todos los que estamos aquí daríamos lo que fuese por poder ver a Queen a mediados de los 80'. Y eso que a mí Queen me rayaban un poco porque me pasaba como al compadre Álex con 'Bohemian Rhapsody', que tienen algunas que están tan repetidas hasta la saciedad -Pasa lo mismo con los Beatles, aunque eso en vuestra casa se sobreentiende xD- que al final pasas del grupo y no es justo. Si Queen son Queen es por algo más que por un Greatest Hits.

En lo de que cada miembro de Queen era indispensable, totalmente de acuerdo. Con Led Zeppelin, The Who y Deep Purple, tanto MKII como MKIII, cada miembro era por sí sólo un fenómeno. Nada de binomios cantante/guitarrista. Y lo de May no es coña, es astrónomo y de los buenos. Y Deacon si no recuerdo mal estudiaba Derecho. Por eso aquí es que suenan a... a todo. Mi favorita es la de Roger Taylor. Es un jodido crack. Más allá de sus pintas de perrilla -Iba a decir reinona pero estando Freddie...- estaba un batería acojonante pero es que encima el cabrón tenía una voz tremenda. Ahora estoy escuchando 'Seaside Rendezvous'. La verdad es que cuando les daba por eso me ponen bastante nervioso, como las fumadas de los Beatles en el blanco y el del sargento, pero claro, es que luego te meten una 'The Prophet's Song' y a ver de qué te quejas. Lo del power metal es una teoría desconcertante, en cualquier caso. Ahora que lo pienso es probable. Yo siempre tengo mi teoría de que Queen son The Who 2.0, por otra parte.

"Bienvenidos al momento más loco, divertido y enervante de la historia del rock. Scaramouche, Galileo, Figaro y demás gentuza se disputan el alma del muchacho y ¿qué mejor manera de representarlo que con un poco de ópera? Hombre, yo habría optado por unos buenos gritos guturales. Pero perdería el encanto, lo sé. Además, pensándolo bien ¿hay algo más acojonante que un tenor italiano intentando robar tu alma?"

Sí, un tenor italiano con gafas de sol, tanga de leopardo y bigotón. Pero sigue siendo italiano, lo más probable es que ya fuese así.

Bueno, que gran post e insuperable disco. De los videos, con permiso de Axl y Elton, me quedo con los Muppets, que molan mucho xD

Sonámbulo dijo...

Todavía tengo que escucharlo mejor para poder opinar, pero de momento me quedo con The Prophets Song, salvo esa parte que dices de los coros en canon, que no los entiendo, me rompen la canción. Hasta ahora lo que he escuchado y disfrutado de Queen ha sido en canciones sueltas, de discos poco sé, hablo por canciones. Y en este caso, por partes de canciones jeje Pero Dios, podría comentar alguna más, pero ahora estoy escuchando una y otra vez la del profeta, porque realmente tiene momentos épicos, como dices. ¿Precursora del Power Metal, eh? Vaya, nunca me acostaré sin saber algo nuevo. El Power Metal no me gusta nada (me refiero a Helloween y compañía), pero sus inicios al parecer sí.

Sergio dijo...

Buf, discazos, grandiosos. A night at the opera no solo es de lo mejorcito del Queen, sino de lo mejorcito del rock, obra maestra sin dudas.

(ya que jamás la tocaré con 6 cuerdas, me conformo con tocar con mi hijo Bohemian Rhapsody cuando jugamos con el Guitar Heroe)
:)

Sonámbulo dijo...

Y sigo enganchado a esa canción. Aún no he escuchado por segunda vez el disco, pero la del profeta un montón de veces, cada vez me gusta más.

Kinski dijo...

Queen no son de mis favoritos, no soporto el estilo de Brian May ni tampoco algunas de sus idas de olla.
En cambio Bohemian... me gusta, y temas olvidados como Liar del primer album.
A night in the opera es uno de los pocos disco de Queen que compré y siempre dije que al grupo le faltaba músculo, da igual que tengas a Roger Taylor si te dedicas al pop. Aún así este material es mejor que lo hicieron en los ochenta, The Game es el último album de Queen antes de dedicarse a facturar "sacacuartos" que es la especialidad de May/Taylor.

Nortwinds dijo...

impresionante disco, sin duda, uno de los mas grandes del historia del rock, casi nada, un album majestuoso donde se puede comprobar el espiritu de la banda, una de las mejores, pese a quien pese. Ya en el motel dedique una entrada a este album

grandisimo trabajo el tuyo

salud

Anastasia dijo...

Lo creas o no, en este momento estoy llorando. Ya me pasó la primera vez que vi el Tributo a Freddie Mercury y al ver de nuevo esa Bohemian Rhapsody vuelven a venir a mí las lágrimas, y es que es prácticamente imposible no emocionarse.
A pesar de ello, he de decir que no me gustan demasiado ni la interpretación de Axl (a pesar de que me gusta mucho su voz) ni la de Elton John. Creo que en realidad pocas de las versiones que se hicieron en ese Tributo quedaron a la altura de las originales.

Pero empecemos por el principio... ¿De verdad Queen le gusta a todo el mundo? Yo a veces lo dudo. Mucha gente tiene manía a Queen, de verdad.

Pero yo creo que este es un gran disco. El mejor de todos los tiempos (en mi opinión). Sí, en vuestra encuesta lo voté como el mejor. (Por cierto, ¿dónde están los resultados de esa encuesta? No me digáis que ganó El Canto del Loco...).

No sabía la historia de I'm in love with my car. Es una canción brutal, no sé cómo Freddie se negó a cantarla. A mí me encanta. Pero bueno... así es como descubrí que la voz de Roger también era alucinante.

En cuanto a '39 he de decir que me desilusionó un poco saber de qué hablaba la canción. Cuando me enteré de que la historia era así de friki... digamos que perdió magia. Pero yo le doy mi propio significado y ya está...
Brian May me parece increíble como compositor (también como guitarrista, obviamente), porque es capaz de tener fuerza y sin embargo no ser tan directo como Mercury. Veo en sus canciones también mucha influencia de los Beatles, de Simon & Garfunkel, etc...

Prophet's song es la canción perfecta. A veces la escucho una y otra vez durante horas. Sin embargo, yo diría que el canon también es parte de la genialidad de la canción. No entorpece la línea, todo lo contrario, digamos que renueva esa melodía. Me maravilla. Es enorme.

Good company, al igual que a ti, me transmite alegría.

Y Bohemian Rhapsody... No voy a decir nada, porque está todo dicho. A mí me parece una canción estupenda (a pesar de que a Alex le aburra), lo tiene todo.

En fin: un disco redondo (en todos los sentidos...). Muy buen 'post'. ¡A seguir analizando discos tan grandes como este (aunque así, de esa magnitud musical, hay pocos)!

Besos


Por cierto: es injusto que sólo se pueda votar a un rockero sexy. Yo de esa lista suspiro por más de uno; que sepáis que me ha costado mucho decidir...

Anónimo dijo...

Pek3 dijo...

Cagada (me siento importante rectificandote xD): AC/DC si tienen rockband, en concreto para la wii, pero bueno es un fallo minúsculo ante tal repaso que le has pegao a los capullos estos.

Mira Queen me gustan mucho pero como soy un retrasado mental deficiente hijo de puta nunca me he puesto a escuchar su discografia, eso sí joyas como bohemian rhapsody la he escuchado la escucho de vez en cuando y la escucharé siempre porque esque me encanta tio me pasa como con "I Want To Break Free" se me va la olla.

Bueno carlos de verdad buen trabajo tenia muchas ganas de leer este post y no me has defraudado siempre lo haces que te cagas tio.

Un besito en la cuca.

Alex Noiser dijo...

Anastasia: Los resultados de las encuestas de junio se publicarán cuando mi compañero haga el "Sangre Fresca" correspondiente a julio. Y para quitarte la curiosidad, te diré que el Appetite ganó con toda claridad xD.

Muchas gracias por pasar. Me oiré Bohemian Rhapsody a tu salud xD. Y para acabar: normal que estuvieras indecisa a la hora de votar, los nombres que hay ahí son algo serio. Gracias por pasar, besos!!

Freaky Boy Hood dijo...

Que discazo compañero. Mis favoritas, The Prophet's Song y I'm In Love...

Un abrazo.

Kolikotron dijo...

Pues tengo la ps3 y en mi puta vida he probao esos juegos de los que hablas, mas que todo por que no hay manera de quitarle a mi hijo el jodido fifa 11.
Respecto a Queen lo siento pero no son mi tipo, pero mola ver como os correis de gusto con este grupo, disfrutarlo colegas!!
Un saludo a todos.

soydelamalena dijo...

Mmmmm intentare ser breve.
Este es mi disco preferido de toda la jodida historia del rock and roll, y creo que hay pocos álbumes a su altura.
Es una obra maestra con todas las letras, desde el primer tema al último.
Lo que podía hacer la imaginación de un músico...Death On Two Legs, '39, The Prophets Song y por supuesto Bohemian Rhapsody, la mejor canción de la historia.
Y no sigo porque me parece que has hecho un análisis perfecto de este gran disco.

Saludos!