20 de abril de 2011

Americana | Estereotipo generacional


No puedo evitarlo, cada vez que escucho Pretty fly (for a white guy), se me viene a la cabeza American Pie. ¿Alguna escena en particular? No realmente. Es más el conjunto de la película y lo que representa.

Cuando se estrenó American Pie, la primera, un servidor tenía sólo diez años y, como comprenderéis, no la vi en el cine. Ni siquiera cuando salió a la venta en VHS (¡uvehacheeses! madre mía) unos meses más tarde. Mis padres pertenecen a ese grupo de progenitores tachados de algo carcas porque no dejan a su hijo, que acaba de estrenar la decena, ver una película dónde el plato principal es un chaval metiendole el nardo a una tarta de mazana caliente. Yo era el primero que se quejaba de ellos cuando la mayoría de mis amigos se tronchaban de la risa con las aventuras de Steve Stifler y compañía, pero mirándolo con perspectiva, tenían toda la razón. Ojo, no digo que los demás fuesen malos padres, sólo que me he dado cuenta que los míos no eran tan rancios como a mí me parecía.


El caso es que unos años más tarde, una noche de verano de éstas que el tedio te puede y enciendes la tele, me topé por casualidad con la segunda parte de dicha película. Amén de que sólo me reí con el 5% de las gracias que hacían, lo que me llamó poderosamente la atención fue la banda sonora: Sum 41, blink-182, Green Day, The Offspring, Weezer, Third Eye Blind...

Y diréis, ¿y esa banda sonora merece la pena? Hombre, pues si le quitas a los Green Day, que nunca me han dicho nada y que cada día me dan más asco, tampoco está mal. De todas formas, tened en cuenta que la calidad de la película en el resto de facetas es tirando a horrible, así que si hay que quedarse con algo, me quedo con la música.

Americana fue el primer disco que escuché de la banda californiana. Aunque se publicó en 1998, no sería hasta unos años después, cuando me encontraba en plena efervescencia rockera y hormonal (algún día os hablaré de mi época negra, musicalmente hablando, en el que mi mayor aspiración pasaba por ver a los muchachos de Operación Triunfo en concierto) y mi primera incursión en el punk rock americano, tan criticado como admirado arround the world.


Personalmente hablando, creo que a nivel de punk mainstream, The Offspring es de los pocos grupos que se salvan. No es que sean unos músicos del copón y que sus letras induzcan a reflexionar sobre el superhombre de Nietsche, pero al menos, han sabido mantener el nivel de su música y de su estilo hasta la actualidad (si no habéis escuchado Rise and fall, grace and rage os lo recomiendo, a mí me sorprendió gratamente) evitando, al menos lo que yo tengo entendido, esa actitud de malotes de la que adolecen la mayoría de los grupos en este estilo.
Además de que, individualmente tienen cosas cojonudas. Dexter Holland tiene una voz tremenda, que sabe transmitir tanto agresividad como emoción, Noodles es un buen guitarrista (que no antológico, pero sí bueno), Greg K. cumple de sobra las expectativas en el bajo y Atom Willard maneja la batería que da gusto. O al menos lo hacía antes de embarcarse con Tom DeLonge en ese experimento descafenido de rock progresivo que es Angels & Airwaves.

Tras la bienvenida de Loquendo, Have you ever supone un inicio demoledor, idóneo para un disco del que lo que menos te esperas es que toque la fibra sensible. Estribillo potente y ritmo trallero. ¿Para qué quieres más? La misma tónica sigue Staring at the sun, con un Atom Willard increíble.

Y llega el tema offspringiano por antonomasia. ¿Quién no ha cantado alguna vez Pretty fly (for a white guy)? ¿Quién no ha contado con los dedos mientras lo hacía la canción? ¿Quién no se ha apretado el paquete para alcanzar el tono de ese ¡aha!¡aha!? Bueno, esto igual no. Pero ¿quién no ha visto el puñetero videoclip del flipao del descapotable? Éxito comercial a parte, a mí el tema me encanta. Quizás sea porque me trae muy buenos recuerdo, o porque me gusta esa manera descarada de meterse con el estereotipo generacional de sus bandas coetáneas, pero me encanta.
Otra que también tuvo su eco, fue The kids aren't allright, que en este caso trasciende el hecho de haber pertenecido a la banda sonora de The faculty (otro peliculón) es un temazo. De nuevo un ritmo imparable y un estribillo para la posteridad.

Con Feelings, versión de una balada de Morris Albert que no me extrañaría escuchar algún día en una de las tandas de canciones moñas de Kiss FM. Holland se aprovecha de lo emotivo de la original, para transformarla en un tema desfasado a más no poder, con una guitarra bestial. Luego está She's got issues, que si no fuera por la línea de bajo y porque Willard reinventa un poco el ritmo básico de la batería, no vale una mierda. Para contrarrestar, se sacan de la manga Walla walla que huele a pogo por todos los lados y que tiene los ya clásicos coros de los grupos punkarras.
The end of the line es de esas canciones que no tienen éxito, pero que a mí me fascinan. The Offspring suele tener una o dos de estas en todos los discos, y sinceramente se agradecen. El riff se sale un poco de lo común y Greg K. la lía mucho con las cuatro cuerdas.

Otro tema punkie a más no poder, No brakes. A estas alturas del disco llega a resultar un poco cansina, pero tampoco está del todo mal, sobretodo porque una vez más, Greg y Willard crean un ritmo a lo Motörhead que Holland adereza con su peculiar voz.
Con Why don't you get a job y su ritmo caribeño nos acercamos al final. Los arreglos de trompeta y las marimbas se te meten en el cuerpo y te impulsan a mover la cabeza como si estuvises en un concierto de reggae.

El tema homónimo al disco, Americana, evoluciona su riff sabbathero de nuevo hacia la locura con un poco más de lo mismo, pero como el disco se te ha pasado en un suspiro, tampoco importa.
Pay the man cierra el disco en un auténtico ejercicio de imaginación. Tras una impresionante intro de Noodles con inspiración oriental, el tema se vuelve pesado, manteniedo ese sabor a dunas y a bailarinas exóticas, con la voz de Holland casi susurrando y un bajo machacón y pausado. Así se mantiene hasta que el funk se mete hasta la cocina, y, mezclado soberbiamente con una guitarra acústica, la canción adquiere rabia y compromiso. Un broche de oro.

Como despedida, The Offspring nos ofrece una genial reinterpretación de Pretty fly (for a white guy) que nos transporta hasta las cantinas de la vecina (para ellos, por supuesto) méxico. Una frikada elegante, pues el arreglo de las cuerdas es genial, y muy divertida. Pero una frikada al fin y al cabo.

Muchas veces, la cruz que le cae a un grupo por tener éxito fuera de las fronteras del rock es injusta. También es verdad que muchos, viendo una clara oportunidad en ventas, no tienen problema en cambiar el chip para contentar a esa nueva masa de consumidores ocasionales. Sin embargo, The Offspring, al menos a mi manera de ver y como ya he dicho antes, no han caído en esa trampa. Sí, vale, el Splinter era muy flojo. Pero la inspiración no siempre acompaña.

Americana no pasará a los anales de la historia del rock, para eso ya está Smash, que como debut es un auténtico pepino. Pero sí ocupará un pequeño lugar en nuestros corazones (como multitud de discos y Torrebruno) como uno de esos discos que nos abrieron las puertas, que nos hicieron querer más. Que nos convirtieron en los hombres hechos, derechos e irresistiblemente atractivos que somos hoy.

Me voy, que la nave nodriza llama para recuento de exploradores pre-invasión. Creo que no debería haber dicho eso.
Ná, es igual. Que os den, y un abrazo.

9 comentarios:

Alex Noiser dijo...

Querido Vinny, he leído tu actualización y me congratula saber que sigues en tu onda breve, directa y concisa; creo que no he oído este disco, exceptuando eso sí, la genial Pretty Fly, canción sencillota, de esas que tanto les mola radiar a los pizpiretos presentadores de Mtv.


American Pie, una de esas pelis que cuando tenías 13 años te parecía lo mejor que había hecho el cine desde Robocop o Juez Dredd, pero con el paso del tiempo, y cuando te echas novia, te molan pelis como Ghost, o Los Puentes de Madison. Ais, qué cosas.



Offspring me parece un buen grupo, evidentemente no pasarán a los canales de la historia (como decía Fiti, el de Los Serrano)pero siempre me quedará el grato recuerdo de Smash, su imprescindible disco debut, aunque más que Punk eso era más bien un Metal punkarra, acelerado y con unas letras frenéticas (tendré que hablar de ese disco algún día) Excelente actualización, querido Vinny, te veo esta tarde.


PD: Actualiza la próxima vez con lo del emo; que he estado leyendo el borrador y me he estado partiendo el culo.

PD2: No sabía de tu odio hacia Green Day, me has sorprendido gratamente; me ha extrañado que no te gusten, teniendo como gustos "punk" a los retrasados mentales de Blink 182, o a los niñatos de Sum 41, es cuanto menos un acontecimiento, además de que te pega escucharlos xD.


PD3: Si te mola el Punk noventero, yo lo flipo con Rancid.

Vinny Gonzo dijo...

lo que pasa es que de blink-182 me gustan sobretodo sus temas emo y Sum 41, al menos vocalmente y en el manejo de la guitarra, le pegan cien mil vueltas a los trasnochaos de Green Day xD

Alex Noiser dijo...

Santo dios, lo que tiene que leer uno, te molan los temas emos de Blink 182..... xD jaja, eres un hijo de perra, en serio.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Dios, qué flashback. Yo tampoco la vi en el cine, soy del 89' así que tendría más o menos tu edad básicamente. Pero teníamos el Plus y creo que cuando la vi fue por ahí. Hombre, no me parece muy censurable, la verdad. A mí nunca me prohibieron ver una 'Scary Movie', me parece bastante más peligroso que un padre lleve a su niña a ver a la Hanna Montana y demás atrocidades Disney que lavan el cerebro a los niños. 'American Pie' sólo va de perseguir tías cachondas como Tara Reid (Qué buena estaba y qué mal está ahora) y pajas, que es básicamente lo que es la vida a partir de los doce años. Además, con ese tipo de censuras en lugar de ver Rockola en 40 TV terminaste viendo OT xD

Esos grupos de punk pop tenían su gracia. A mí me molaban, luego llegó Metallica y se fueron todos por el retrete... salvo Offspring por 'Smash', que me parece un disco realmente bueno de verdad. El resto de los que nombras es que me parecen unos sinsustancia, y a los Green Gay tampoco los soporto, empezando por la voz sin voz del cantante y el rollo político cutre que adoptaron, aunque eso es extramusical. Nunca he entendido que tuviesen un éxito tan masivo. Luego los Blink 182 y compañía duraron lo que tenían que durar, aunque al menos hacían videoclips divertidos.

El caso es que gracias a por ejemplo Offspring unos cuantos seguimos metiéndonos en el rock. Ya podía salir otro 'Smash' ahora. En cambio el 'Americana' juraría que lo tuve, y los singles los recuerdo y estaban bien, 'The Kids Aren't Allright' sobre todo, pero... sin más, no era lo mismo, tíos.

Apoyo la publicación de un post sobre emos. ¿Qué habrá sido de ellos? Ah, recuerdo que en 2º de Bachiller teníamos un emo en clase. Le duró la tontería como un año o así.

Anónimo dijo...

Pej3 dijo...

Ya ves tio a mi tb me recuerdan a muerte a american pie, este disco es muy bueno y en directo muy buenos tb.
Se agradece el ritmo de actualizaciones de distintos estilos musicales que llevais cada uno si no me rallaria un poco, buena entrada charlie.

Dante dijo...

Je, je. Vuestras entradas son de lo mejor. Y con esta encuesta ya el broche, lo que no me deja marcar mas de una. ¬¬

Da Muzz dijo...

Nunca he sido un seguidor de The Offspring, pero tengo que reconocer que dentro de la movida del punk rock californiano son lo mejor y con diferencia.
Un saludo

Lou dijo...

yo la flipo..cuanto sabes, como escribes..!que envidia!

!encantada de haberte encontrado!

Lou dijo...

que buena selección tienes al margen..vendré a refrescar memoria