13 de diciembre de 2011

The blackening


No te rías que es peor.
Hay gente (amigos, familiares, ya sabéis, esa gente suele preocuparse por ti) que se sorprende de que sea capaz de gastarme una cantidad de dinero considerable para asistir a un concierto. Creo que no hace falta que os indique el tipo de música y de conciertos a los que están acostumbrados dichas personas, de manera que mi contestación es siempre la misma: "tú nunca lo entenderías." Parece una contestación algo ambigua, como para evitar afrontar la realidad de que me he dejado los cuartos en hora y media de música en directo, y no estaríamos muy alejados de la realidad. Pero creo que realmente nunca lo entenderían.

No sé, ni quiero saber, el tipo de directos que tienen grupos como Maldita Nerea, El Canto del Loco o Pignoise. Pero estoy seguro casi al cien por cien de que el ambiente no tiene la milésima parte de la intensidad que uno de rock en cualquiera de sus variantes. O sí, vete tu a saber. Aunque no me imagino yo a los Melocos con espectáculos pirotécnicos y retando al público a ver quién hace el circle pit más grande.
Por eso yo pago encantado (hasta cierto límite) por poder disfrutar de un buen rato de buena música. Y sobretodo por poder disfrutar de ese ambiente de hermandad que se respira en los conciertos de rock. Vale, puede que no en todos. Como os gusta tirarme por tierra las afirmaciones. Gilipollas hay en todos lados. Pero  a mí no me amarga un concierto ni dos mil gilipollas juntos. Y si lo intentan, pues con eso del vaivén de la masa deslizo un codazo costillas ajenas y santas pascuas.

¡Que llevo desodorante, ostias!
Uno de las mejores actuaciones que recuerdo fue la que dieron los chicos de Machine Head en el Sonisphere de Barcelona hace un par de años. El plato fuerte de este festival eran Metallica y Slipknot, pero yo estaba deseoso de ver a Rob Flynn y los suyos, pues los meses anteriores había estado metiéndome en vena tanto su último disco como sus éxitos anteriores. Y francamente, no me defraudaron. Amén de que el sonido del recinto era cojonudo y que ellos estuvieron a la altura, recuerdo con especial cariño dos momentos en particular:
El primero fue cuando, en medio de un brutal pogo en el que yo formaba parte de esa anónima e informe masa que se forma en el centro, me di cuenta de que un chaval que estaba cerca se había agachado y otro le agarraba el hombro, como preguntándole algo. Me acerqué como pude esquivando algún que otro guiri pasado de rosca y conseguí captar las últimas palabras de la conversación "...istal de las gafas.". El que estaba de pie, ni corto ni perezoso pegó un grito que aún no entiendo como no paró el concierto y nos dijo a todos los que estábamos en aquel fregao que hasta que no apareciese el dichoso cristal, no se movía ni dios bendito. Así que nos pusimos a buscarlo. A los pocos segundos alguien lo encontró y se lo devolvió a su legítimo dueño. Se abrazaron. El de las gafas pegó un grito, y en cuestión de milésimas de segundo, el pogo volvió se reactivó, como si nos hubieran puesto un petardo en el mismísimo ojal. Chicas, los hombres somos así. Podemos ser románticos, sensibles y unos caballeros convencidos. Pero en el momento en el que podemos descargar adrenalina y comportarnos como unos cafres, lo hacemos con ansia animal.

El segundo momento, este más emotivo, fue cuando Rob Flynn, que aunque no lo aparentaba llevaba un melocotón interesante encima, se puso sensiblón y comenzó a darnos las gracias al público por estar allí, por llevar camisetas negras, el pelo largo y amar el heavy metal. De no ser por que no dejaba de ser una versión a gran escala de la exaltación de la amistad, se me habrían saltado las lágrimas. Bueno, creo que con Halo llegué a llorar.




En el año 2007 las cosas habían regresado a su cauce natural. Machine Head habían dado carpetazo a su intento numetalero con el genial Through the ashes of empires (me encanta este título, por cierto) y cuatro años después de su salida se preparaban para dar de nuevo el puñetazo en la mesa. En agosto de 2006 el guitarrista y líder Rob Flynn y el batería Dave McClain se encerraron un par de días a improvisar sobre una maqueta que venía desde casi un año antes, decididos a dar los últimos retoques a sus temas y comenzar la grabación cuanto antes. Y así lo hicieron. El 21 de agosto (dos días después de la intensiva jam session de Flynn y McClain) la banda al completo entraba en los estudios Sharkbite Studios de Oakland para grabar. McClain grabó todas las baterías en apenas día y medio (es una bestia este tío, de verdad) pero el resto del trabajo se dilató algo más, pues la grabación terminaría en Noviembre, y de 26 demos que se llevaron al estudio, tan sólo 8 pasaron el corte. La portada, basad en un grabado medievale utilizado para "moralizar" a la gente y meterles el miedo en el cuerpo con lo del infierno y todas esas memeces, es obra de Paul Brown y Deanna Alcorn.


Tíos, no me toquéis el premio que me hacéis cosquillas.
Hay que tenerlos cuadraos para abrir un disco con algo como Clenching the fists of dissent. Desde Roadrunner se les invitó a replantear la decisión de que la carta de presentación del álbum fuese un tema de más de diez minutos. Pero ellos dijeron que rien de rien. En cierto modo, una vez que la escuchas te das cuenta del porqué: es perfecta para resumir cómo será el resto del trabajo. Como una tormenta que se avecina (o una vecina que se atormenta) comienza creando una atmósfera eléctrica y opresiva (con, ojo al dato, ni más ni menos que noventa pistas mezcladas), para estallar sin remilgos en un tema que es pura energía. Doble bombo trallero, riffs afiladísimos, solos elaboradismos, voces agresivas y muchos cambios de ritmo.  "¡Fuck you all!" Así de bestia arranca Beautiful morning, otra patada en la boca, en la que destaca su estribillo, más dulce que de costumbre y una simbiosis casi perfecta entre Flynn y el otro responsable de las guitarras, Phil Demmel. Aesthetics of hate es una maldita oda al thrash metal. Flynn la compuso tras leer un artículo con el mismo nombre en el que un amago de periodista conservador, William Grim, se explayaba con el difunto Dimebag Darrell, definiéndolo con palabras que no voy a reproducir porque no quiero enfadar a los dioses del metal y en el que prácticamente se alegraba de su muerte a manos de Nathan Gale. A parte de la canción, Flynn le contestó en la propia web de Grim, y esto sí que lo voy a poner aquí, porque me parece un grandísimo ejemplo de como dejar las cosas claras sin perder la clase: "What would YOU know about love or values? What would YOU know about giving to the world? All that you know is teaching prejudice, and your heart is as black as the 'ignorant, filthy, and hideously ugly, heavy metal fans' you try and paint in your twisted, fictitious ramblings. It's because of people like YOU, that there are Nathan Gale's in this world, NOT the Dimebags and metal musicians who work to unite people through music". Con dos cojones, sí señor.


Me encanta  Now I lay thee down. Ese punteo distorsionado, agudo y pegajoso que alza el vuelo convertido en un monstruoso riff con alas de murciélago. Simplemente genial. La historia de un hombre que acaba con su amante y acaba suicidándose, tenía en principio un estribillo, en palabras de Flynn, muy popero. Y cómo ellos son unos tíos muy duros, decidieron cambiar un poco la letra para hacerla menos asequible. Tremendo el trabajo aquí de Adam Duce al bajo, que demuestra que la química existente entre las guitarras puede extrapolarse también a su instrumento, inundando tus tímpanos.


Slanderous desata el groove de la banda. La batería de Dave McClain dibuja círculos en el aire para que sus compañeros machaquen cada compás sin compasión, con una distorsión que se sale de madre. Un groove que sólo se retira un poco para que el sólo de guitarra se acompañe del incesante doble bombo, con olor a heavy añejo y peleón, rápido y contundente.
Ha llegado el momento del bombazo. Duce desliza sus dedos en el bajo, Flynn y Demmel puntean por aquí y por allá... Esto es Halo. Un grito de auxilio entre la opresión. Un escupitajo en la cara de las religiones organizados. Un riff que martillea tus pulmones. Un estribillo épico con unas guitarras cortantes. El ritmo sube, paulatinamente hasta que ametrallar, con un Flynn que se deja el alma en cada berrido. Un sólo supersónico a dos guitarras que suena casi imposible, pero que emociona. Y entonces la calma. Como el ojo del huracán, la voz de Flynn se vuelve susurrante y casi dulce. Pero el viento regresa, vuelve a elevarnos, cómo un mártir camino del paraíso... Sí, definitivamente lloré con esta canción. De hecho, ahora mismo me está costando mucho esfuerzo no llorar.


Pero vamos a dejarnos de moñadas. Wolves devuelve las cosas a su sitio con tralla en estado puro a velocidades de vértigo. La banda afirma que fue una de las canciones más duras de grabar, pues había muchos riffs que se tocaban con down-picking y si alguno sois guitarrista, sabréis que acabas con el brazo en  general, y la muñeca en particular, que te lo quieres amputar.
Y por último, A farewell to arms. Escuchando el punteo inicial, uno no tiene ninguna duda de que los otros padres de Machine Head, además de Pantera, han sido los Metallica. Que ellos llevan en la sangre el thrash y que lo que pasó entre este álbum y The more thing changes... fue simplemente un desliz. Suavemente, como saliendo de un coma, nos adentramos en una caverna oscura y húmeda. Una caverna en la que se esconde la bestia más temible jamás imaginada por el hombre. La guerra. Los californianos dedican esta canción a la administración Bush y su petroinvasión de Irak, en un tema que oscila entre el metal más denso y pasajes con más claridad, en el que destaca un inspiradísimo riff de guitarra en el estribillo y un final que, tras quemar el último cartucho, frena paulatinamente.


Esto ha sido todo por hoy queridos lectores. Rezadle algo a Ronnie James Dio que está en los cielos para que proteja a bandas como Machine Head, que han sabido recoger el testigo y no sólo eso, sino que siguen demostrando día a día por qué la gente que no ama el heavy metal (y el thrash en general) nunca podrá comprendernos.
Sed buenos. O no, lo que veáis.
¡Un abrazo muy fuerte!

5 comentarios:

John P. Maaaula dijo...

Una maravilla. Lo bajé para ver como habían evolucionado desde el The More Things Change, y me sorprendió. Siempre me recordará a un ...And Justice For All con una producción más bestia. Hace un par de semanas que me llegó el original en una doble edición en vinilo acojonante.

Un saludo

PUPILO DILATADO dijo...

Tengo que volver a ponerme las pilas con Machine Head, una banda que veneré con sus dos primeros discos y que odié rabiosamente a partir del tercero. Tenía bajados "Into The Locust" y "The Blackening" pero sin escuchar pero creo que este último me lo voy a comprar, asínnn de claro!!

Saludos

Sergio dijo...

La ocasión que más pasta me gasté en un concierto ha sido para ver a Roger Waters en su gira de The Wall, y fueron caras por haber querido pillar muy buen sitio para alucinar con todo el montaje. No me arrepiento.

Voy a buscar este disco... parece cojonudo.

Mr. Self Destruct dijo...

Otra banda absolutamente sobrevalorada. Grupito que en los 90 estuvo a rebufo de los Pantera de Vulgar y de los Sepultura post "Arise".

¿Cómo puede decir alguien que son una bandaza cuando pegaron un pelotazo con su primer disco y hasta éste no hicieron nada reseñable?

Sinceramente es más de lo mismo: guitarras saturadas, dobles bombos, un cafre vomitando en vez de cantar. Yo no sé si es que me estoy haciendo demasiado viejo o es que soy más tiquis miquis cada día que pasa, pero seguro que si me pongo un disco de éstos, me aburro.

Por cierto, quita la etiqueta de thrash metal, esto es groove, colega. Que te follen anda, muy buena actualizacion.

Pek3 dijo...

DISCAZO!!! Y ENTRADON!! nene me ha venido como anillo al dedo, de hecho me ha pasado como a ti con el concierto que justo ahora estos dias me pillas escuchandomelo a fondo tras comprarmelo recientemente. Respecto a lo de la gente que dice eso de no entiendo porque te gastas tanto dinero en un concierto he de decir que a mi tb me lo han dicho en infinidad de ocasiones y no lo soporto.
Respecto al entradon que has hecho decir que me ha gustado muchisimo ademas de porque te lo has currao porque estoy totalmente de acuerdo en absolutamente todo lo que has dicho de este GRUPAZO. Aesthetics of hate me encanta Halo me emociona y Beautiful morning me acelera de tal forma que me dan ganas de matar xD. Yo tb tuve la suerte de verlos en directo aunque poco tiempo porque en el otro escenario empezaba Metallica y esque simplemente son bestiales, alucinante pisha.

En fin muy buen curro, por cierto el ultimo es la puta polla tb por si algun dia quieres reseñarlo xD. Un besito en la cuca anormal de mierda.