31 de octubre de 2014

Por amor a la música: Frank Turner | La delgada línea entre el punk hardcore y el folk rock


Bueno, parece que mi ritmo de vida vuelve a estabilizarse. Aunque ya veréis, digo esto ahora y la semana que viene volverá a ser un caos. Así que aprovecho hoy antes de un fin de semana muy movidito (pausa para publicidad, si estáis en Zaragoza este sábado por la noche que sepáis que toco con mi grupo en la sala Creedence, guiño, guiño) para participar en una nueva ronda de Por amor a la música.

Pupilo ejerce de "capo" esta semana y me ha sorprendido bastante que se haya decantado por la figura del vocalista. No sé, yo me habría tirado a lo fácil. Pero oye, hay que reconocer que a mí se me pasa el inigualable Mike Patton por delante y también lo engancho por banda. Mr. Bungle y Fantômas han sido su elección para honrarle y ahora es nuestro turno de elegir a una voz talentosa que haya participado en dos discos antagónicos. Yo me he decantado por una opción que tenía como comodín por aquello de que no estoy para pensar mucho.

Frank Turner nació en Meonstoke (Hampshire) un día de los santos inocentes de 1981. Nieto de un obispo y un antiguo presidente de BHS (una cadena de superficies de venta de muebles), Frank acudió al prestigioso Eton College junto a otros ilustres alumnos como el príncipe William y después estudiaría historia en la London School of Economics. De manera que la pregunta es ¿cómo demonios llegó este muchacho a cantar post-hardcore en Million Dead?

La respuesta es Iron Maiden. Killers fue el primer larga duración que compró un jovencísimo Frank y eso marcó una relación de amor con el mundo del metal que dura hasta nuestros días. Estando en Eton formó su primera banda, Kneejerk, con la que llegó a grabar tres discos. En 2001 entraba como vocalista en Million Dead invitado por el batería Ben Dawson, que había estado con él en Kneejerk, y cuatro años más tarde contaba con otros dos trabajos más en su haber. La separación de Million Dead se produjo por "discrepancias irreconciliables" supuestamente en el ámbito artístico y de eso tiene mucha culpa una cinta del Nebraska de Bruce Springsteen que Turner llevaba por aquel entonces a todas horas (si escucháis luego Redemption, él mismo lo menciona en la letra).

Comenzó entonces una carrera en solitario en la que Frank Turner se convertiría en un icono del folk rock moderno. En solitario pero muy bien acompañado, y es que desde la salida de Sleep is for the weak han sido Ben Lloyd (armónica, guitarra y mandolina), Tarrant Anderson (bajo), Matt Nasir (teclados varios y coros) y Nigel Powell (batería, percusión y coros), más tarde autobautizados The Sleeping Souls en honor a una letra de Turner, los encargados de acompañarle tanto en el estudio como sobre los escenarios. Tras Love ire & song y Poetry of the deed, Turner se marcaba un ejercicio de patriotismo cultural y publicaba su cuarto trabajo con el nombre de England keep my bones. Este disco es mi primer aporte para conocer la música del señor Frank Turner, un chico vegetariano, abstemio y ácido que tras saborear las mieles de la gloria comercial decidió que seguir escribiendo miserias personales resultaba un poco hipócrita y que prefería emular, a su manera, a otros muchos artistas ingleses que rebuscaban en las raíces de su música. El resultado es un trabajo potente y sin fisuras, un folk enérgico con sabor en algunos momentos a ese punk acústico americano (tan degustados en la pequeña isla vecina) e incluso más de un ramalazo de puro hardcore. Peggy sang the blues, I am dissapeared, la teatral y magnífica English curse, la patada en la boca de One foot before another, Nights become days, Redemption... Un disco con el que resulta imposible aburrirse y que deja patente que Turner está llamado a ser uno de los grandes, un trovador de la nueva generación.

Tras la salida de England keep my bones, Turner se embarcó de nuevo junto a Dawson en un proyecto hardcore, llevándose consigo a Nasir para encargarse de las guitarras. Möngöl Hörde actuaron unas cuantas veces antes de que Frank y los Sleeping Souls volvieran al estudio para Tape deck heart, pero este mismo año salia a la venta el debut de la horda mongola. Y este es mi segundo aporte. Podría haber escogido algo de Million Dead, pero este disco me enganchó de tal manera tras su salida que no podía dejarlo a un lado. Vale, alguno estaréis pensando que Turner no es precisamente un vocalista virtuoso y que es su faceta de compositor la que lo hace un buen artista y que lo suyo en solitario no es que sea un folk muy suave. Pero joder, enchufaos esto y no me digáis que no estáis flipando con el cambio de registro. Möngöl Hörde tiene todo lo que me gusta en un disco de estas características: gritos, mala hostia, crítica social, batería frenética, riffs oscuros, toques de post-hardcore y bajo discreto pero contundente. Se me hace muy difícil recomendar algún tema en concreto, porque cualquiera de sus trece cortes merece una escucha (y dos, y mil...) pero puestos a elegir, Make way, Weighed and found wanting, Staff to refund counter, Stillborn unicorn, Your problem y Blistering blue barnacles son de escucha obligada y de sacudida de cabeza aún más obligada.


Y es que así se las gasta Frank Turner, él mismo es capaz de hacer crecer la hierba que luego pisoteará su caballo (sí, ya sé que eso eran los hunos, pero no os pongáis tan exquisitos). ¡Hasta la próxima!

PD: No puedo evitar haceros notar el parecido entre Turner y el señor Eddie Vedder ¿será posible que al final el físico y el talento sí que tengan relación? Seguiremos investigando.

3 comentarios:

bernardo de andres herrero dijo...

Gran disco el de Turner pero del otrono lo habia escuchado y la verdad resalta el acmbio entre ambos. a mi me tiene pinta de un Billiy Bragg mes que el Vedder

Forrest Gump dijo...

Descubrimiento para mi...Se agradece un monto!Suerte con el bolo.
A+

PUPILO DILATADO dijo...

Hey!!, espero que hayáis puesto patas arriba la sala!.

Con respecto a tu elección, curiosa, curiosa como poco, desconocia a este Turner y desde luego que me ha gustado. Me ha impactado esa bipolaridad folkie/hardcore, y por este orden cuando, lo normal, es que se empiece bruto y uno se vuelva serio y melancólico con los años.

Cojonudo aporte bro'.