1 de abril de 2014

Sangre fresca: Nach - Los viajes inmóviles / Rapsusklei & The Flow Fanatics - Reality flow


Vuelve la sección favorita de todos esos que, como un servidor, no podemos dejar de escuchar música y estamos siempre ojo a vizor a todo lo nuevo. Y vuelve a ritmo de hip hop. Aunque no hip hop al uso. Eso sería demasiado fácil. Vuelve con dos discos de hip hop en los que, y perdónenme los puristas, lo mejor no son las palabras sino los pentagramas.

Un disco de Nach siempre tiene cabida en mis elecciones. Da igual que sea, como afirma el propio artista, "un alto en el camino". Es cierto que Los viajes inmóviles es eso, un pequeño descanso en el proceso habitual de composición del MC alicantino, el fruto de la inspiración surgida durante sus aventuras en por Latinoamérica y España en las giras de estos años pasados. Un disco distinto pero a la vez similar. Un disco que mantiene la pura esencia de Nach llevándola un paso más allá.

Moisés P. Sánchez, colaborador habitual en los últimos trabajos (y del que hablé aquí hace unos meses) toma las riendas de la producción y le regala a su querido Nach trece instrumentales cargadas de maravilloso jazz y melodías emotivas. Para ello se acompaña de Borja Barrueta (batería), Toño Miguel (contrabajo), Javier Paxariño (saxo), Enriquito (trompeta) y Ara Malikian (violín) entre otros. Cada melodía cuenta con el omnipresente piano de Sánchez y sus magníficos arreglos, convirtiendo cada una de estos cortes una pequeña historia en si misma.

Y son estas breves historias musicales las que Nach utiliza como campo de juego, como lienzo para pintar lo que su corazón le dicte, influenciado por el llamado "slam" (competiciones de poesía en directo para los alérgicos como yo a esta manía de anglificar sin motivo). Pero no termina de ser creíble.

Es cierto que en momentos puntuales las estructuras sorprenden, pero tantos años de rapear sobre ritmos acaban dejando alguna que otra manía. Más que recitar, más que declamar una historia, más que vomitar sus miserias, da la sensación de que Nach escucha de fondo un metrónomo que para nosotros pasa totalmente desapercibido. La intención es lo que cuenta, pero la sensación que le deja a uno en el cuerpo es de cierta artificialidad en el concepto. Tampoco ayudan la duración de los temas. Menos minutos por canción habrían acentuado la actitud de "aquí te pillo, aquí te mato", esa inmediatez y esa inventiva que según Nach dan sentido al trabajo.

Highlights:

- El jazz juguetón de Lo imposible y La calle es un zooilógico.

- La inquietante y a la vez preciosa melodía sobre la que la voz quebrada de Pablo Guerrero se desangra en Tiempo, dame tiempo.

- Ara Malikian en Lo estoy intentando.

- La guitarra que grita desesperada en ¿Qué soy? Boh, los pelos como escarpias.

- El talento de Asier Exteandía a la hora de recitar (cómo se nota cuando uno está acostumbrado a los teatros), lo que se le pega a Nach y las subidas y bajadas de la caótica Tercer mundo. El mejor tema, sin ninguna duda. 


Otro que vuelve a la palestra es el zaragozano Rapsusklei. Cuatro años han pasado desde aquel Pandemia (aunque por el camino él sigue a su rollo con sus maquetas y sus movidas) que dejó a su público de siempre con cara de tontos. Un disco que para algunos sonaba demasiado introvertido y para otros demasiado bien producido. Ha perdido la esencia, decían. Y razón no les faltaba.

Cuando me enteré que salía de gira con una banda en directo recuerdo que pensé, "otro que se sube al carro". No es que me moleste, es más, me encanta esta moda, pero joder, que lo hagan todos a la vez... En fin, que yo pensaba que los Flow Fanatics iban a ser un poco como la Jazz Magnetism que acompaña a Kase O. (y que en algunos casos molestan más que ayudar) pero lo que me he encontrado es con una razón de peso (pero de peso cachalote ¿eh?) para pegarle una escucha detrás de otra a Reality flow.

The Flow Fanatics son Arecio Smith al teclado, Juan Pablo Balcázar al bajo, Antonio Torres Vega en las baquetas y Toni Mena a la guitarra. Rock, reggae, dancehall, soul, blues, funk, jazz... Nada se le resiste a estos cuatro monstruos que componen pepinos como quien se rasca la nuca.

En cuanto a Rapsusklei... Bueno, todos los que lo conozcáis sabéis de qué pie cojea. O te gusta mucho o no puedes soportarlo. A mí depende de qué ratos. Se mantiene ese equilibrio que había en el trabajo anterior, con temas más sentimentaloides y otros directos a la yugular. Pero parece que la presencia de la banda invita al Niño de la Selva a dejarse llevar y las canciones terminan sonando más redondas y menos impostadas y la inercia acaba por llevarte a ti también. Vamos, que me quedo corto si digo que los Flow Fanatics son lo mejor que le ha pasado a este MC desde hace varios años.

Highlights:

- Intro-vertido. Arranque sublime, incluido el sampler del ajedrez de The Wire.

- Uso ponderado de los scratches, que son esencia del hip hop a pesar de que parece que algunos se han olvidado de ellos.

- Furia contra las máquinas en Reality flow.

- El alma que se dejan Mr. Wilson y Wöyza en sus colaboraciones.

- Dub mutando en hard rock. Está pasando. We are the future.

- Tote King en 1, 2, 3. Insisto, TOTE KING.

- Si agarro el block, fuego into my body.

- La épica despedida de De vuelta (cuando escribo).

1 comentario:

bernardo de andres herrero dijo...

Me quedo con Nach que no suele decepcionar casi nunca. Es un disco que tengo que degustar con calma